1.Introduccion
En el siglo XXI, la expansión de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) ha alcanzado índices tan altos que se ha vuelto la norma de la sociedad y está presente en la mayoría de los grupos familiares. Este fenómeno ha cobrado aún mayor relevancia en el contexto de la pandemia de COVID-19, que ha acelerado la adopción digital en diversos aspectos de la vida cotidiana, incluyendo la educación y el trabajo ( Drouin et al., 2020 ).
En Chile, esta realidad se evidencia en los resultados de la IX Encuesta de Acceso y Usos de Internet (Subsecretaría de Telecomunicaciones \[SUBTEL\], 2022), que muestra que el 92,2% de los hogares chilenos cuenta con acceso a internet. Además, el 87,5% de los usuarios de internet se conecta a través de un teléfono móvil. Estos datos reflejan un aumento significativo en comparación con años anteriores, y subrayan la creciente importancia de las TIC en la vida diaria de las familias chilenas.
Con relación a la población infantil, es crucial reconocerla como nativa digital: personas que, según Prensky (2001) , han pasado la mayor parte de su vida rodeadas de dispositivos tecnológicos e internet, además de usarlos activamente y, por tanto, son hablantes nativos del lenguaje digital. Un estudio reciente, realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE, 2021) en Chile, indica que el 76,5% de los niños y niñas entre 5 y 17 años utilizan internet diariamente, principalmente a través de dispositivos móviles.
El panorama internacional muestra tendencias similares. Según el informe del Common Sense Media ( Rideout & Robb, 2019 ), en Estados Unidos el 53% de los niños de 11 años ya posee un teléfono inteligente de uso exclusivo, y el tiempo promedio de exposición a pantallas entre los 2 y 5 años ha aumentado a 3,3 horas diarias. Estos datos subrayan la necesidad de comprender mejor cómo se integran estas tecnologías en la vida familiar y, específicamente, en la crianza de los niños más pequeños.
La investigación sobre los efectos de las TIC en el desarrollo infantil ha producido resultados mixtos. Por un lado, varios estudios han identificado potenciales beneficios. Por ejemplo, Takacs et al. (2015) reportaron que las historias multimedia pueden apoyar el desarrollo del vocabulario y la comprensión de cuentos en niños pequeños. Además, Hurwitz & Schmitt (2020) sugieren que el uso de aplicaciones educativas bien diseñadas puede promover habilidades matemáticas tempranas.
Sin embargo, otros estudios han señalado posibles riesgos asociados con el uso excesivo o inadecuado de las TIC. Madigan et al. (2019) concluyeron que un mayor tiempo de pantalla a los 24 y 36 meses se asociaba con peores resultados en pruebas de desarrollo a los 36 y 60 meses. Además, Lissak (2018) ha relacionado el uso excesivo de pantallas con problemas de sueño y dificultades de atención en niños pequeños.
Estos hallazgos contradictorios subrayan la importancia de la mediación parental en el uso de las TIC. Como señalan Livingstone & Helsper (2008) , las estrategias que los padres adoptan para regular y guiar el uso de la tecnología por parte de sus hijos pueden tener un impacto significativo en los resultados.
La forma en que los padres perciben y utilizan las TIC juega un papel crucial en cómo estas se integran en la vida familiar. Lanigan (2009) propone un modelo sociotecnológico que enfatiza cómo las actitudes y creencias de los padres sobre la tecnología influyen en sus prácticas de crianza digital.
Estudios recientes han explorado las percepciones parentales sobre el uso de las TIC en la crianza. Por ejemplo, Livingstone et al. (2018) identificaron que muchos padres ven las tecnologías digitales como una herramienta útil para el aprendizaje y el entretenimiento de sus hijos, pero también expresan preocupaciones sobre los riesgos potenciales, como la exposición a contenido inapropiado o el uso excesivo.
Sanders et al. (2016) señalan la importancia de comprender no solo el comportamiento de los padres en relación con el uso de medios por parte de sus hijos, sino también sus perspectivas y creencias sobre este uso. Estos autores argumentan que las creencias de los padres sobre la eficacia y los efectos de las TIC pueden influir significativamente en cómo se utilizan estas tecnologías en el hogar y en cómo los niños las perciben.
En el contexto latinoamericano, un estudio realizado por Cabello-Hutt et al. (2018) en Chile reportó que las prácticas de mediación parental están influenciadas por factores socioeconómicos y por las propias habilidades digitales de los padres. Esto subraya la importancia de considerar el contexto social y cultural al examinar las creencias y prácticas parentales en relación con las TIC.
1.4. Creencias en torno a la crianza
La crianza, según Infante & Martínez (2016) , se entiende como un "conjunto de acciones de atención dirigidas a los niños, basadas en patrones culturales, creencias personales, conocimientos adquiridos y posibilidades fácticas que presentan los dadores de cuidados". Este proceso responde al contexto sociocultural en el que estos se encuentran insertos, comprendiendo marcos de referencia para quienes ejercen esta labor y como método para facilitar el adecuado ajuste frente a las demandas de la sociedad ( Garzón & Martínez, 2017 ).Es importante reconocer que la crianza es un constructo que considera las prácticas, pautas y creencias como conceptos interrelacionados ( Izzedin & Pachajoa, 2009 ; Varela et al., 2015 ). Las prácticas educativas son acciones realizadas generalmente por padres y madres, quienes, como adultos o jóvenes dentro de una cultura, guían y estimulan las diversas capacidades y dimensiones del desarrollo de sus hijos e hijas ( Pichardo Martínez et al., 2009 ). Las pautas, por su parte, tienen que ver con la normatividad a la que se ajustan los cuidadores y cuidadoras en respuesta al comportamiento de sus hijos, las cuales tienen impresas significaciones sociales que sirven como marco de referencia para orientar las prácticas ( Amar & Martínez, 2014 ).
Las creencias, que son el foco principal de este estudio, se refieren a las explicaciones que padres y madres utilizan para justificar las acciones de sus hijos, así como al conocimiento de cómo criarlos ( Izzedin & Pachajoa, 2009 ). Estas cobran importancia dado que evocan la idea de cómo criar, mientras se consideran todos los cuidados y condiciones bajo los que se realiza esta tarea. En el contexto de las tecnologías digitales, las creencias parentales adquieren una relevancia particular. Livingstone et al. (2017) argumentan que las habilidades digitales de los padres y sus creencias sobre los beneficios y riesgos de la tecnología son fundamentales para determinar las estrategias de mediación que adoptan. Estas estrategias, a su vez, influyen en cómo los niños utilizan y se benefician de las tecnologías digitales.
Lanigan (2009) subraya la importancia de comprender las propias actitudes que los padres tienen hacia las TIC y el uso que hacen de ellas, ya que esto también influye en las estrategias de crianza digital que despliegan. Este enfoque socio tecnológico reconoce que la tecnología no solo afecta a las familias, sino que las familias también dan forma a cómo se utiliza y se integra la tecnología en la vida cotidiana.
Considerando estos antecedentes, se hace evidente la necesidad de explorar en profundidad las creencias de los cuidadores y cuidadoras, principalmente madres y/o padres, sobre el uso de dispositivos tecnológicos móviles en la crianza, especialmente en la primera infancia. Este conocimiento no solo nos permitirá comprender mejor las dinámicas familiares en la era digital, sino que también podrá informar intervenciones y políticas que apoyen a las familias en su relación con este nuevo paisaje tecnológico.
En consecuencia, la pregunta que guía esta investigación es la siguiente: ¿cuáles son las creencias de las madres que utilizan dispositivos tecnológicos móviles en la crianza de niños y niñas en la primera infancia? Para responder a esta pregunta, pretendemos comprender las creencias de madres que utilizan dispositivos tecnológicos móviles, tales como smartphones o tablets, en la crianza de niños y niñas de hasta 5 años, en primera instancia conociendo sus relatos en torno a este fenómeno y describiendo las creencias que se desprenden de las experiencias en sus procesos. Este enfoque cualitativo nos permitirá obtener una comprensión más profunda y matizada de cómo las madres chilenas navegan el uso de la tecnología en la crianza de sus hijos pequeños, contribuyendo así a llenar un vacío importante en la literatura existente, especialmente en el contexto latinoamericano.
2. Método
2.1. Diseño
Se utilizó una metodología cualitativa, pues esencialmente se busca comprender la vida del ser social por medio de los significados elaborados por este ( Katayama, 2014 ). En dicho sentido, para profundizar en las experiencias de las madres se procura acceder a los significados cotidianos de este fenómeno a través del diseño fenomenológico que, según Fuster (2019) , admitiría entender al fenómeno como un objeto que debe ser abordado holísticamente, sin desligarlo de las experiencias por las que la vida psíquica del individuo define y significa el mundo, a través de la exploración de la conciencia de la persona, es decir, de la esencia misma. Los datos para este estudio se tomaron en el segundo semestre de 2020.
2.2. Instrumento
Para acceder a estas experiencias se utilizó la entrevista semiestructurada, que funciona como una guía de temas y preguntas en la cual se pueden introducir preguntas adicionales si el entrevistador necesita precisar algunos conceptos para alcanzar una mayor comprensión ( Sampieri et al., 2014 ). Adicionalmente, para enriquecer las respuestas se integraron aspectos narrativos, ya que estos permiten una profundización secuencial de los temas investigados a través del relato de experiencias ( Flick, 2007 ; Kvale, 2011 ).
La entrevista se dividió en dos etapas: la primera se destinó a conocer el entorno en el cual se encuentran las madres con su hijos o hijas, y sus experiencias cotidianas, y la segunda se dedicó a tratar las temáticas de creencias aplicadas a distintas situaciones dentro del proceso de crianza, así como también las prácticas que llevan a cabo. Las temáticas exploradas incluyeron: percepciones sobre el uso de dispositivos tecnológicos en la crianza, creencias sobre los beneficios y riesgos asociados, estrategias de regulación del uso de dispositivos, y el impacto percibido en la dinámica familiar. Algunas preguntas ejemplo fueron: "¿Qué papel cree que juegan los dispositivos tecnológicos en la crianza de su hijo/a?", "¿Cómo decide cuándo y cómo permitir el uso de dispositivos a su hijo/a?", "¿Qué beneficios o desventajas ha observado en el uso de dispositivos tecnológicos en la crianza?".
2.3. Participantes
Los criterios de inclusión para participar en el estudio fueron: ser mayor de edad (entre 20 y 40 años); ser madre, padre o cuidador principal de un niño o niña de 0 a 5 años del cual haya estado a cargo de forma continua; contar con conexión a internet estable para realizar la entrevista a través de videollamada; y estar dispuesto a participar en una entrevista en profundidad vía Zoom.
La muestra final estuvo compuesta por 5 mujeres entre 20 y 40 años de la Región de Ñuble, todas madres de un niño o niña desde 1 a 5 años. No hubo participación de padres en el estudio, lo que podría implicar una sobrerrepresentación de la perspectiva materna. La invitación fue a padres y madres, pero no se obtuvo respuesta por parte de los padres, por lo que se deduce que no hubo suficiente interés o experimentaron restricciones que impidieron su participación. La saturación del discurso se logró con las entrevistas de estas 5 mujeres, lo cual fue verificado por un revisor externo que participó del análisis de las transcripciones. Las entrevistadas fueron reclutadas a través de la técnica "bola de nieve" y usando un criterio de conveniencia. Las primeras personas accedieron a participar de forma voluntaria, luego difundir la invitación a través de redes sociales llevada a cabo en la ciudad de Chillán ( Martínez-Salgado, 2011 ). Dado que este estudio se realizó a mediados de 2020 (plena pandemia), hubo dificultad para acceder a las madres en su contexto geográfico específico, lo que restringe la posibilidad de un análisis detallado de las variables territoriales. En cambio, optamos centrarnos en explorar experiencias, emociones o dinámicas familiares específicas que no dependían directamente de la ubicación geográfica o la clase social. Todas las madres aceptaron la realización de la entrevista a través de un consentimiento informado donde se explicita el carácter voluntario del procedimiento, su confidencialidad y su uso exclusivo para esta investigación.
2.4. Procedimiento
Las madres fueron entrevistadas a través de una plataforma de videollamada; luego de presentarles el consentimiento informado y comenzar la grabación, se aplicó un cuestionario sociodemográfico en donde se recolectaban los siguientes datos: nombre y edad de la entrevistada; ocupación; estado civil; nombre y edad del niño a su cuidado; si es su hijo o hija, en qué orden de nacimiento se ubica o si hay otros niños a su cuidado (ver Tabla 1 ).Después se realizó una fase social intermedia que permitiera a la entrevistada dar a conocer aspectos cotidianos que dieran paso a los elementos narrativos. Así, comenzaba la entrevista, que tuvo una duración aproximada de 50 a 60 minutos.
2.5. Análisis
Para esta investigación se utilizó el análisis de contenido, que consiste en una técnica para leer e interpretar textos de forma sistemática y replicable ( Ruiz, 2012 ), a través de la cual se accedería a las temáticas centrales de lo narrado Para ello, se siguieron los pasos indicados por Katayama (2014) y, en primer lugar, se leyeron todas las transcripciones de las entrevistas, registrando las temáticas principales encontradas. Luego, mediante el software ATLAS TI versión 7.5.4, se codificaron las respuestas en categorías apriorísticas, creadas a partir de la literatura inicial, y categorías emergentes en la lectura. Más adelante, se realizó una nueva lectura con las categorías apriorísticas y emergentes, con el fin de reagruparlas hasta que las familias de categorías fueran distinguibles. Luego de constantes revisiones, con el mismo software se creó un mapa con los códigos y sus respectivas citas que permitiera ordenar los resultados encontrados. Optamos por presentar los resultados de manera narrativa para capturar la profundidad, riqueza y subjetividad de las experiencias de las participantes, preservando la conexión entre temas interrelacionados y respetando sus voces auténticas. La narrativa facilita una comprensión holística y coherente, evitando la fragmentación que podría ocurrir en tablas esquemáticas. Además, este enfoque es consistente con metodologías interpretativas, haciendo los hallazgos más accesibles y comprensibles, y permitiendo una interpretación más profunda y reflexiva del fenómeno estudiado.
3. Resultados
En el presente apartado se presenta una síntesis de los resultados de esta investigación. La Tabla 2 muestra las principales categorías y subcategorías encontradas.
3.1. Creencias acerca del uso del dispositivo
El principal tema explorado en el estudio se centra en las creencias de las madres asociadas al uso de dispositivos móviles. Al inicio de las entrevistas, se les consultó a as participantes sobre cuál es el dispositivo tecnológico al que sus hijos e hijas tienen acceso con mayor frecuencia y el teléfono celular fue el de mayor prevalencia
3.1.1. Uso educativo
Las madres entrevistadas destacan un uso importante de los dispositivos móviles: la utilización de videos, aplicaciones y juegos educativos para que sus hijos e hijas aprendan contenidos apropiados para su edad.
| Iniciales nombre entrevistada | Edad | Ocupación | Estado civil | Iniciales nombreHijo o Hija | Edad | Orden familiar |
|---|---|---|---|---|---|---|
| A. | 24 años | Técnica en Enfermería cesante | Soltera | B. | 4 años | Hijo único |
| C. | 37 años | Educadora de párvulos | Casada | D. | 4 años | Hija menor |
| E. | 22 años | Cesante (congeló la carrera de Trabajo Social) | Casada | F. | 3 años y medio | Hija menor |
| G. | 25 años | Psicopedagoga cesante | Soltera | H. | 4 años | Hijo único |
| I. | 31 años | Dueña de casa | En pareja | J. | 1 año y 3 meses | Hijo único |
Nota: Elaboración propia.
| Categorías | Subcategorías |
|---|---|
| 3.1. Creencias acerca del uso del dispositivo | 3.1.1. Uso educativo |
| 3.1.2. Recurso auxiliar | |
| 3.2. Creencias sobre regulación de uso del dispositivo | 3.2.1. Inconvenientes y preocupaciones con relación al uso del dispositivo |
| 3.3.1. Prácticas orientadas a supervisar el uso | |
| 3.3. Prácticas de regulación del uso | 3.3.2. Prácticas orientadas a limitar el uso |
| 3.3.3. Prácticas no reguladas por las madres |
Nota: Elaboración propia.
Ellas afirman que, a través de estos medios, los niños y niñas han adquirido conocimientos sobre colores, vocales, números e incluso nociones de idiomas extranjeros. Al preguntarles sobre las mejores prácticas para el uso de estos dispositivos, las madres mencionan lo siguiente:
\... para que ellos vean videos de educación. Por ser, ahora mismo, en esta pandemia, ya que ellos no pueden tener clases, para que se aprendan los números, las vocales, y todo ese tema. Los animales y todo eso (A., 24 años, madre de un niño de 4 años).
Algunas de las madres mencionaron que sus hijos o hijas se familiarizan a temprana edad con idiomas extranjeros; en el siguiente fragmento se relata la utilización de aplicaciones específicas para motivar el aprendizaje del idioma inglés a través de juegos y videos:
Para motivarlos a aprender cosas o pintar o que aprendan palabras, porque yo al J. le había bajado una cuestión en inglés que, como le gustan los monos en inglés, le bajé Lingokids y tenían canciones en inglés que a él le encantaban y lo motivaban a hacer letras primero y después podía ver videos. Entonces, como que tratar de motivarlos para aprender algo (I., 31 años, madre de un niño de 1 año).
Se evidencia que este uso educativo no siempre es intencionado, sino que también puede darse de forma espontánea:
Les estimula, por ejemplo, el habla. La F. habla mucho y todas esas cosas en realidad yo creo que las aprendió del celular, de los videos (E., 22 años, madre de una niña de 3 años).
Al mismo tiempo, señalan la gratificación asociada al uso educativo de celulares, lo cual podría favorecer la continuidad de la práctica:
Pero no es tan malo igual, en todo caso. Igual ellas aprenden muchas cosas en el celular. Aprende, como dije, nuevas palabras. Entonces, uno como que se asombra cuando es mamá y está toda chocha. Entonces, es como "Uhh, mira, mi hija aprendió esta nueva palabra", y entonces igual tiene como su lado lindo (E., 22 años, madre de una niña de 3 años).
Creo que sí, es muy positivo dentro de todo. Eh, no sé, que es, por ejemplo, para que aprendan los colores o letras a través del celular, porque ves un canal de YouTube en donde cantan y te enseñan eso, bacán (G., 25 años, madre de un niño de 4 años).
Las madres expresan sorpresa y satisfacción al observar los resultados positivos del uso de dispositivos móviles como herramienta de aprendizaje. Ellas parecen considerar que estos aparatos son recursos que favorecen el desarrollo educativo de sus hijos e hijas.
3.1.2. Recurso auxiliar
En todas las entrevistas, el celular se menciona como una herramienta útil en la vida cotidiana, ya que facilita realizar tareas no relacionadas directamente con la crianza, como labores del hogar, además de haber brindado apoyo durante la pandemia. Esto es posible ya que el uso del dispositivo estaría centrado en entretener al niño o niña y, si bien a veces señalan que no corresponde permitir su uso sin supervisión, sí ayuda bastante en la tarea de mantenerlo ocupado, tranquilo o quieto.
Al consultar por el inicio de la interacción de sus hijos o hijas con el dispositivo, todas las madres relatan que se comenzó a usar como forma de entretención, utilizando material audiovisual como caricaturas o videos de música:
Bueno, ahí él todavía no sabía jugar. Era para ver videos, veía monitos por el teléfono, pero solo eso (A., 24 años, madre de un niño de 4 años).
Creo que desde que podía tomar el teléfono, como a los 6 meses o 7 meses, ya veía sus \[videos de\] La Granja y las cositas, y le gustaban. Bueno, nosotros le poníamos videos de la tele y cantaba las canciones(C., 37 años, madre de una niña de 4 años).
De esta forma, inferimos que el uso del dispositivo podría compararse al de un juguete, cumpliendo principalmente una función de entretenimiento. A este respecto, en los siguientes fragmentos se presenta el uso del celular como un recurso que permite mantener al niño o niña en una actividad paralela a la que la madre u otros cuidadores estén realizando, como un espacio personal:
Es que todos lo\[s\] usan de salvavidas, los celulares, para que el niño se calme po (I., 31 años, madre de un niño de 1 año).Después ya, por ejemplo, el papá quería ocupar la tele y la F. quería ver sus monos. El papá le pasaba el teléfono y le ponía sus monitos en el teléfono y así poder ver tele tranquilo \[...\] pero cuando alguien quiere usar la tele, si le pasamos como para que se divierta, digamos, ahí es como\... y ella se pone en el sillón, se acuesta y ve monitos con las patitas pa'rriba (E., 22 años, madre de una niña de 3 años).
Por otro lado, en el siguiente fragmento se evidencia el uso del celular para mantener al hijo o hija tranquila y de esta forma realizar labores del hogar. Ante la pregunta específica de qué es lo que se hace mientras sus hijos están con el celular, responden:
Hmm\..., por lo general estoy viendo tele\... o estoy haciendo otras cosas en verdad, no sé, almuerzo\... haciendo aseo, haciendo otra cosa. Como que lo dejo ahí en su espacio\..., para que esté tranquilo viendo el celular (G., 25 años, madre de un niño de 4 años).Bueno, muchas veces hago mis cosas, hago el aseo, la comida (A., 24 años, madre un niño de 4 años)
Del mismo modo, se observa que el contexto de la pandemia genera una necesidad de autocuidado y los dispositivos brindan un apoyo adicional a lo mencionado previamente:
Nos ayuda a los papás a tener un rato de libre, por así decir, y en esta pandemia igual \[...\]. El caso es que en la pandemia especialmente ha ayudado mucho a que los niños se distraigan, porque no sé qué hubiera hecho sin teléfono, sin tele y encerrada todo el día en la casa, creo que me hubiera vuelto loca \[...\]. Igual nos ayuda a\... a tener un rato libre (E., 22 años, madre de una niña de 3 años).
A partir de estas narraciones, se puede desprender que el uso de celulares en la crianza podría funcionar como práctica auxiliar para apoyar la sobrecarga que en ocasiones experimentan las madres, en consideración de las múltiples tareas a las cuales deben responder en su cotidianidad.
3.2. Creencias sobre regulación de uso del dispositivo
En las siguientes citas, algunas madres hacen ver que el uso del dispositivo es una decisión no solo voluntaria e incluso útil en sus procesos, sino que también se desprende la idea de que hacerlo es algo que ocurriría de todas formas en algún momento del desarrollo del niño o la crianza:
De repente me da terror, porque no sé qué hueá puede buscar, pero por otro lado así es lo que viene ahora po, no podí tampoco negarle que aprenda a usar cosas sería como ilógico. Si tú lo usái no le vai a decir: "Oye, no lo aprendái a usar". Claro cuando uno no tiene el niño, dice: "Ay, yo no sé cómo le pasan el celular", pero al final uno le termina pasando el celular igual a un niño (risa). Cuando los tení, es como, él lo va a tomar igual, entonces no tení na que hacer que enseñarle a cómo hacer (I., 31 años, madre de un niño de 1 año).
Yo creo que se está haciendo parte de una rutina el teléfono en los niños, porque en los colegios le exigen tablet, computadores. Y esto ya en un futuro no, va a ser algo normal, y ya el niño saliendo ahí sabiendo hacer cualquier cosa y ya va a tener un teléfono(A., 24 años, madre de un niño de 4 años)
En las entrevistas se hace hincapié en cómo debería regularse idóneamente el uso del dispositivo tecnológico móvil. En las siguientes citas podemos ver las ideas asociadas al uso adecuado del celular:
Yo creo que el desafío es cómo enseñarles que sean precavidos, enseñarles que hay cosas que no son para ellos independiente de la edad, si están más grandes igual deben tener\... Entonces, igual enseñándoles de chiquititos que deben cuidarse (E., 22 años, madre de una niña de 3 años).Pero por el tema que te explicaba, yo que no sé, YouTube igual quiero que tenga\... límite, poder bloquear yo cosas\... contenido que no quiero que el vea, eh\... Claro, que se haga como cargo de su tablet, qué sé yo, pero como que todavía estoy ahí, entre que le compró la tablet y no le compro la tablet (G., 25 años, madre de un niño de 4 años).
El siguiente extracto revela la creencia de las madres sobre la necesidad de regular el uso de dispositivos móviles en función de los avances tecnológicos. Esta regulación se manifiesta a través de la supervisión activa y la educación del niño o niña en el uso adecuado de la tecnología:
Lo ideal es que no lo use, pero, como le digo, es difícil hoy en día, que estamos en un proceso de lo que se está viviendo, ahorita que todo es tecnológico. Entonces es enseñarle, yo creo que también la comunicación va ahí a la par, o sea, que tú estés supervisando a tu hijo, si es posible si estás al lado de él y tienes el tiempo para sentarte con él y ver algo que comparten los dos, yo creo que es la única manera de que\... de que pueda, que se pueda utilizar (C., 37 años, madre de una niña de 4 años).
Ante esto, se decide revisar todas aquellas ideas que dan soporte a esta necesidad de regular el uso del dispositivo, considerando sus inconvenientes y preocupaciones.3.2.1. Inconvenientes y preocupaciones del uso del dispositivo. En primera instancia, se pueden ver las impresiones que deja en las madres el uso a veces llamado "habitual" y hasta "adictivo" del dispositivo, lo cual suele percibirse como preocupante:
Que se ponen adictos. Es una gran desventaja, porque se ponen adictos. Después al cabro chico si no le pasái el celular, no se calma. Como te dije denante, yo lo vi en una niña. Entonces era como "Por favor, que el J. no llegue a eso". Entonces, tratamos de que el J. no llegue a eso (I., 31 años, madre de un niño de 1 año).
Y ahora estoy con un tema porque me descarga el Free Fire. Es un juego que lo tiene pero totalmente, a ver, cómo es la palabra\..., está como viciado con ese juego (A., 24 años, madre de un niño de 4 años).
Ante esto, se decide revisar todas aquellas ideas que dan soporte a esta necesidad de regular el uso del dispositivo, considerando sus inconvenientes y preocupaciones.
3.2.1. Inconvenientes y preocupaciones del uso del dispositivo
En primera instancia, se pueden ver las impresiones que deja en las madres el uso a veces llamado "habitual" y hasta "adictivo" del dispositivo, lo cual suele percibirse como preocupante:}
Que se ponen adictos. Es una gran desventaja, porque se ponen adictos. Después al cabro chico si no le pasái el celular, no se calma. Como te dije denante, yo lo vi en una niña. Entonces era como "Por favor, que el J. no llegue a eso". Entonces, tratamos de que el J. no llegue a eso (I., 31 años, madre de un niño de 1 año).Y ahora estoy con un tema porque me descarga el Free Fire. Es un juego que lo tiene pero totalmente, a ver, cómo es la palabra\..., está como viciado con ese juego (A., 24 años, madre de un niño de 4 años).
En esta misma línea, los relatos frecuentemente dan cuenta de una preocupación de las madres respecto a lo insegura que puede resultar la navegación en internet al considerar la interacción con personas desconocidas que puedan representar un riesgo para la integridad del niño o niña:
El desafío más grande es que, cuando llega a cierta edad, tú no sabí quién está detrás de la pantalla, si es que habla con alguien, entonces tení que andar siempre atenta con eso y está el miedo de que no vaya a faltar el hueón pervertido que\... que le hable (I., 31 años, madre de un niño de 1 año).
Pero yo me preocupo mucho en eso. Es que han pasado tantas cosas\.... Así, como que se juntó con alguien porque le habló por internet y desapareció o de repente hay cerdos que les envían fotos de sus partes íntimas (E., 22 años, madre de una niña de 3 años).
Lo anteriormente mencionado tiene como fin mostrar que las creencias respecto al dispositivo están transformándose en prácticas para resolver los conflictos, aunque a veces podrían no ser suficientes. Es importante considerar los temores y riesgos que perciben las madres, muchos de los cuales sienten que están fuera de su control, lo que suma elementos de complejidad a la eficacia de estas prácticas.
3.3. Prácticas de regulación del uso
De las entrevistas se desprende también una serie de prácticas que estarían enfocadas en supervisar o limitar el uso por parte del niño o niña a cargo de estas cuidadoras.
3.3.1. Prácticas orientadas a supervisar el uso
Las siguientes citas muestran prácticas de algunas de las entrevistadas en las cuales el uso del dispositivo estaría regulado a través del acompañamiento:
No estoy encima, pero sí me interesa lo que está viendo (G., 25 años, madre de un niño de 4 años).
Siempre que está con el celular, estoy al lado de él(I., 31 años, madre de un niño de 1 año).
3.3.2. Prácticas orientadas a limitar el uso
En los siguientes fragmentos, las madres relatan que se enfocan en demarcar límites conductuales en cuanto al uso del dispositivo, algunas veces restrictivamente y otras de forma directa, a través de mandatos u órdenes:
Porque se lo tengo\... le tengo restringido: no tomar el celular a cada rato, ni como ella lo quiera, sino que tiene que ser, como le digo, ella prácticamente al día pasa con muchas actividades(C., 37 años, madre de una niña de 4 años).
Otras veces, bueno, me siento con él a ver lo que él ve, y trato ahí yo de\.... Ya, que está jugando Free Fire, yo le elimino ese juego. Se lo elimino porque, claro, ocupan pistolas y todas esas cosas (A., 24 años, madre de un niño de 4 años).
No obstante, algunos relatos nos muestran cómo las madres perciben que estos límites no siempre son efectivos, al no obtener la respuesta esperada del niño/a:
Yo no las dejo tener cuenta, eso sí, son muy chiquititas. Entonces, en el celular no tiene cuenta, pero ella sí puede ver los videos, pero no puede subir ni nada de eso \[...\] Siempre ven cosas que no deberían; bueno, no son malas, pero son como que de repente uno dice: "¿De dónde sacó eso?" (E., 22 años, madre de una niña de 3 años).
Siempre. No, siempre. "Mira, si yo te presto el teléfono, es para que tú veas números, las vocales, te aprendas los colores", trato de decirle eso, pero son como palabras que se las lleva el viento. \[...\] y él me muestra a qué juega, a otros juegos como el Mario Bros, eh, Sonic. Y esos son los juegos que él me muestra, pero cuando yo no veo, él descarga esos juegos de guerra y todo (A., 24 años, madre de un niño de 4 años).
3.3.3. Prácticas no reguladas por las madres
Las siguientes citas tratan sobre cómo, a veces, el uso del dispositivo no se origina en conductas de las madres, sino más bien en prácticas de terceros que quedan al cuidado de los niños y niñas:
Este teléfono que ocupa es mío. Donde sus padrinos, muchas veces, cuando salgo yo lo dejo allá\... y allá le regalaron un teléfono. Pero solamente para que lo utilice allá (A., 24 años, madre de un niño de 4 años).
Una prima venía a cuidar al F. cuando era muy chiquitito y estaba todavía estudiando\... y ahí la Q. le pasaba el celular para que viera monitos (E., 22 años, madre de una niña de 3 años).
4. Discusión
El objetivo de esta investigación fue explorar las creencias y prácticas de las madres respecto al uso de dispositivos móviles en la crianza de niños y niñas menores de 5 años. Los relatos que surgen de este estudio permiten identificar dos formas frecuentes de uso: una orientada a la educación del niño o niña y otra enmarcada como una práctica de entretenimiento. Esto siempre en un contexto donde los niños dejaron de asistir a centros educativos, aspecto relevante a tener en cuenta en nuestras conclusiones.
Respecto a la función educadora de la crianza que se desprende de sus relatos, existe una creencia general que considera al dispositivo tecnológico como facilitador de esta labor. Por esto, las madres orientan sus prácticas al uso de aplicaciones educativas o videos que complementan el aprendizaje de sus hijos e hijas. Lo anterior es consistente con una cultura que, por medio de las instituciones, posiciona los recursos digitales como instrumentos de apoyo educativo.
Las madres buscan que sus hijos aprendan de manera espontánea y en diversas áreas, principalmente en vocabulario, desde conceptos básicos, como animales y colores, hasta otros idiomas. Sus expresiones de sorpresa y alegría al describir estos aprendizajes sugieren que seguirán usando los dispositivos, ya que atribuyen estos resultados a su uso. No obstante, la literatura al respecto señala que el aprendizaje concreto relacionado con medios digitales en edades tempranas no es diferente a uno realizado con medios tradicionales y, puesto que es un recurso que requiere mantener la atención fija y solo movimiento de los dedos, este puede ser limitante a otros procesos propios de la etapa evolutiva, como lo son la autorregulación o las habilidades sociales, dado que estas requieren de su interacción con el ambiente, pares y cuidadores en entornos libres o poco estructurados ( DeLoache et al., 2010 ; Radesky et al., 2015 ). Por otro lado, el principal uso del dispositivo por el cual se inició la práctica es el de entretener al infante, siendo aquel homólogo a un juguete. Luego se continuaría utilizando de dos formas: una, ideal, que corresponde a la intención de educar, y otra, cotidiana, que sería mantener al niño o niña ocupado para así poder realizar una actividad paralela (por ejemplo, labores domésticas).
Teniendo en cuenta este hecho, se desprende la problemática de los roles en los cuales se inserta la crianza. Es importante visibilizar que en la presente investigación la convocatoria a participar fue abierta a cuidadores y cuidadoras, incluyendo hombres y mujeres; no obstante, solo participaron mujeres. Bravo et al. (2020) encontraron que existe una brecha significativa en la distribución del trabajo doméstico y el cuidado de niños y niñas, donde las mujeres dedican considerablemente más tiempo a estas tareas que los hombres, independientemente de las actitudes hacia los roles de género tradicionales. En nuestra investigación, se observa que las entrevistadas utilizan dispositivos móviles como herramientas para gestionar su carga de trabajo en el hogar, que incluye el aseo, la cocina y la crianza de niños y niñas. Sin embargo, Gómez-Urrutia & Herrera (2019) destacan que, aunque los roles de género en la crianza han avanzado hacia un mayor diálogo, no ha habido un cambio radical. Las mujeres siguen siendo las principales responsables de la crianza, y deben ajustar sus decisiones al tiempo limitado disponible debido a su doble o triple jornada laboral.
Es crucial destacar que la ausencia de participación de padres en este estudio tiene implicaciones significativas. Esta falta de representación masculina podría reflejar patrones más amplios de participación en la crianza y el uso de tecnología con los niños. Según Lamb (2010) , la participación paterna en la crianza ha aumentado en las últimas décadas, pero sigue siendo menor que la de las madres en muchos aspectos. La no participación de padres en este estudio podría indicar una menor implicación en el uso de dispositivos móviles en la crianza, o bien una menor disposición a discutir estas prácticas. Esto plantea preguntas importantes sobre cómo se negocian y distribuyen las responsabilidades relacionadas con la tecnología y la crianza en el hogar, y cómo estas dinámicas pueden influir en las experiencias de los niños con los dispositivos móviles.
Además, es fundamental contextualizar este estudio dentro del marco temporal en el que se realizó. La investigación se llevó a cabo entre agosto y octubre de 2020, en plena pandemia de COVID-19. Este período se caracterizó por medidas de confinamiento, cierre de escuelas y jardines infantiles, y un aumento significativo del teletrabajo. Según un informe de la CEPAL (2020) , la pandemia intensificó las desigualdades de género existentes, aumentando la carga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados para las mujeres. En este contexto, el uso de dispositivos móviles en la crianza pudo haber adquirido nuevas dimensiones y significados.
La realización del estudio durante la pandemia añade una capa adicional de complejidad a los hallazgos. El aumento del tiempo en casa, la necesidad de mantener a los niños entretenidos durante largos períodos, y el mayor uso general de tecnología para trabajo, educación y socialización probablemente influyeron en las prácticas y percepciones de las madres sobre el uso de dispositivos móviles en la crianza. Como señalan Drouin et al. (2020) , la pandemia aceleró la adopción de tecnologías digitales en diversos aspectos de la vida cotidiana, incluyendo la crianza. Este contexto único debe tenerse en cuenta al interpretar los resultados y considerar su aplicabilidad a situaciones pospandémicas.
Ante este contexto, no sorprende que el dispositivo tecnológico sea percibido como un recurso valioso para las madres, puesto que proporciona espacios tanto para el trabajo no remunerado como para el descanso, considerando la intensa demanda de tiempo que implica la crianza de niños y niñas, especialmente durante la pandemia.
Por lo mismo, las madres reportan que la labor de crianza, sin este apoyo tecnológico, hubiera sido muy difícil de sobrellevar durante la pandemia. Esto sería consistente con estudios realizados durante este periodo, los cuales señalan que las mujeres reportan un deterioro en su salud mental, siendo la sintomatología ansiosa y depresiva aquella que ha aumentado en mayor número que en los hombres; dichas estadísticas son similares al comparar los reportes por parte de madres con los de padres ( Martínez-Taboas, 2020 ; Qiu et al., 2020 ). En este contexto, las madres entrevistadas comentan que buscan un tiempo libre para sí mismas, otorgado por el uso del dispositivo, lo cual lo significa también como una herramienta de apoyo en el autocuidado, si se considera que el tiempo de ocio es un factor protector importante contra el estrés, ya que las actividades recreativas contribuyen a un mejor estado de ánimo ( Goodman et al., 2017 ).
Las madres creen que el uso de dispositivos móviles puede beneficiarlas tanto a ellas como a sus hijos, especialmente en la educación. Sin embargo, enfrentan desafíos para regular su uso, ya que prácticas como la supervisión o la restricción no siempre son efectivas. Carrasco et al. (2017) señalan que estos métodos fallan porque no están integrados en la tecnología misma y no promueven las conductas deseadas a través del dispositivo.
La brecha digital entre padres e hijos, derivada de la menor alfabetización digital de los adultos, impacta significativamente en la percepción de autoridad parental y en la mediación del uso de dispositivos tecnológicos por parte de los niños. Los estudios muestran que los padres con menor alfabetización digital pueden ser percibidos por sus hijos como menos competentes en el manejo de la tecnología, lo que podría debilitar su figura de autoridad ( Denisenkova & Taruntaev, 2022 ). A esta situación se suman las preocupaciones de los padres respecto al uso "adictivo" de dispositivos por parte de los hijos y los riesgos asociados, como la interacción con desconocidos en línea, las cuales están fundamentadas principalmente en miedos y una falta de conocimiento sobre cómo manejar estos riesgos ( Radesky et al., 2016 ). Sin embargo, se ha encontrado que una mayor alfabetización digital entre los padres no solo mejora las prácticas de mediación digital, reduciendo los efectos negativos del uso de dispositivos, sino que también refuerza la privacidad y seguridad de los niños en línea ( Harnum & Pinariya, 2023 ). Además, el uso de herramientas de control parental digital puede aumentar la eficacia parental y reducir el estrés, lo que sugiere que, cuando se utiliza correctamente, la tecnología puede apoyar y fortalecer la autoridad de los padres en lugar de disminuirla ( Bertrandias et al., 2023 ).
La primera preocupación se asocia al uso intensivo del dispositivo móvil, basado en sus propias experiencias y observaciones de otras familias cercanas. Las madres utilizan términos que sugieren una dependencia y temen por las consecuencias que podría tener en el comportamiento de sus hijos o hijas, reportando dificultades para realizar actividades sin el celular. Es importante mencionar que el término "adicción" que las madres pueden utilizar para estas conductas difiere de lo que la literatura refiere como tal. La adicción comportamental se refiere a una conducta en la que se pierde el control y que acarrea consecuencias adversas para todas las esferas de la vida (Matalí et al., 2015). Si bien las madres refieren que el hábito puede resultar en dificultades para retirar el dispositivo, ninguna hizo referencia a conflictos de gravedad que no sean propios de la edad. Kardefelt-Winther et al. (2017) consideran que las investigaciones de adicción comportamental carecen de un marco teórico fijo y, por tanto, han abierto el término hasta un punto en que se cae en el riesgo de patologizar conductas comunes; sugieren explorar otros problemas conductuales antes de declarar "adicción". Es importante tener en cuenta que durante este periodo los niños y niñas deben desarrollar la autorregulación y habilidades sociales que solo pueden lograrse con otras personas y explorando el entorno ( Radesky et al., 2015 ), por lo que declarar el uso de dispositivos una adicción sería parte de una preocupación que, si bien es legítima, tiene que ver con una limitación propia de la práctica de usar un dispositivo tecnológico en esta edad.
La segunda preocupación corresponde al contacto que pudieran establecer sus hijos e hijas con personas desconocidas y que podrían desencadenar situaciones que se categorizan como ciberacoso y grooming. Esta creencia no surge en el vacío: en un estudio realizado a estudiantes en Chile respecto a estas problemáticas, el grooming, entendiéndose como engaño online por parte de un adulto a menores de edad, corresponde al indicador de riesgo más alto, seguido por el ciberbullying, tipo de acoso realizado por pares a través de internet ( Cerón et al., 2018 ). Así, sus preocupaciones serían coherentes con un peligro real.
En una investigación realizada por Serantes & Pettino-Zapala (2018) , al situar a madres y padres en el supuesto de que sus hijos o hijas estuviesen siendo acosados por un adulto, la mayoría respondió que utilizaría la mediación\ restrictiva, consistente en imponer normas para controlar el uso de internet, contrario a lo recomendado para enfrentar este escenario, puesto que puede resultar en conductas de oposición que les dejen más vulnerables todavía. Quienes poseían conocimiento sobre el grooming no utilizaban este tipo de restricción, sino uno centrado en el involucramiento parental en la seguridad del internet, orientado a otorgarles herramientas que les permitan entender y actuar en dichas situaciones ( Serantes & Pettino-Zapala, 2018 ). Esto permite vislumbrar la necesidad de educar a madres y padres que, como mencionan los autores anteriores, a causa de su alfabetización digital deficiente introducirían en la crianza prácticas de regulación que no resulten efectivas.
La última creencia que las madres mencionan es la de la inevitabilidad del uso de los dispositivos, que es transversal a las anteriores consideraciones y estaría compuesta por las influencias externas al núcleo familiar. Estas influencias externas corresponden a ocasiones donde las madres dejan a sus hijos o hijas bajo la tutela de terceros que en ocasiones implementarían tablets o celulares bajo pautas de crianza que no serían necesariamente idénticas a las de las madres, lo que afectaría en la forma que tienen los niños de relacionarse con los dispositivos móviles. Esto ocurre porque, al igual que el acceso a celulares ha aumentado en los hogares, su uso también ha comenzado a regularse en instituciones educativas y lugares de trabajo. Como resultado, la tecnología se integra cada vez más en la vida cotidiana, lo que dificulta su separación de los sistemas familiares. Al respecto, Carrasco et al. (2017) mencionan que estos cambios podrían afectar su funcionamiento, debido a que se producen transformaciones en las dinámicas de convivencia en el hogar, producto de las alteraciones en relaciones de poder entre hijos y cuidadores vinculadas a las exigencias sociales de usar tecnologías, como pedir celulares en vez de juguetes, que en ocasiones podrían conducir a los niños y niñas a asumir perspectivas y valores distintos de los que se entregan en el núcleo familiar.
En relación con las limitaciones de este artículo se encuentra que la muestra fue solo de madres, por lo que no se recogió la perspectiva de padres en este proceso. Realizar investigaciones que recojan la perspectiva de hombres o padres ante esta temática podría generar una visión más holística, que permita entender los niveles a intervenir y conocer también su implicancia en el proceso de crianza. Además, no se consideraron aspectos económicos o etarios de las entrevistadas para su análisis, factores que podrían incidir en sus perspectivas y dinámicas de uso, por lo que a futuro se podrían realizar investigaciones mixtas que puedan utilizar más datos de caracterización que permitan hacer comparaciones entre los distintos tramos que se encuentren. Por último, una limitación fue la realización de entrevistas a través de videollamada, algo que pudo afectar en el vínculo establecido con las participantes.
En cuanto a proyecciones para el estudio, realizar investigaciones longitudinales podría aportar a conocer el cambio o variación de las creencias en conjunto con la etapa evolutiva del niño o niña, así como este se da en función del contexto tecnológico preponderante. Además, sería valioso realizar estudios comparativos pospandemia para evaluar cómo las prácticas y percepciones sobre el uso de dispositivos móviles en la crianza pueden haber evolucionado una vez que las restricciones se levantaron y la vida cotidiana volvió a la normalidad.
Las madres entrevistadas nos dan a entender que el uso de dispositivos tecnológicos tendría beneficios para quienes crían, sobre todo para las mujeres que viven en una sociedad donde todavía se les relega la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidado de niños y niñas. Según las participantes, los dispositivos también apoyarían en la función educativa, pero serían una herramienta cuyas ventajas estarían presentes al unísono con sus desventajas, correspondientes a la dificultad de retirar el dispositivo una vez iniciada la práctica en una edad tan temprana, donde los niños y niñas se encuentran desarrollando la autorregulación.
La realización de este estudio durante la pandemia de COVID-19 añade un nivel adicional de complejidad a estos hallazgos. El contexto de confinamiento, cierre de escuelas y aumento del teletrabajo probablemente intensificó la dependencia de los dispositivos móviles tanto para la educación como para el entretenimiento de los niños, al tiempo que aumentó la carga de trabajo doméstico y de cuidados para las madres. Esto podría haber exacerbado las tensiones y dilemas que las madres experimentan en relación con el uso de tecnología en la crianza. Más aún cuando hablamos de madres que no se consideran expertas en conocimientos respecto al mundo digital, la preocupación anterior, sumada a los miedos a acosadores en internet, estaría convergiendo constantemente con prácticas que no se consideran eficientes y que deberían ser atingentes a lo que ellas mismas ven como inevitable: la introducción de la tecnología en las esferas familiares.
La ausencia de participación de padres en este estudio subraya la necesidad de investigaciones futuras que incluyan las perspectivas masculinas sobre el uso de tecnología en la crianza. Esta inclusión podría proporcionar una comprensión más completa de las dinámicas familiares en torno al uso de dispositivos móviles y potencialmente revelar diferencias en las actitudes y prácticas entre madres y padres.
Parece ser necesario reforzar la educación respecto a las tecnologías, ofreciendo apoyo para mejorar las prácticas de regulación que sean pertinentes a los casos y etapas evolutivas correspondientes, además de para avanzar en la distribución equitativa de roles en la crianza dentro de los grupos familiares. Esto es particularmente importante en el contexto pospandémico, donde el uso de tecnología en la vida cotidiana y en la crianza probablemente seguirá siendo significativo.
Finalmente, este estudio pone de manifiesto la complejidad de la crianza en la era digital, especialmente en tiempos de crisis global. Las madres se encuentran navegando un terreno nuevo y cambiante, buscando equilibrar los beneficios percibidos de la tecnología con sus potenciales riesgos, todo ello en un contexto de roles de género persistentes y presiones sociales cambiantes. Futuros estudios podrían profundizar en cómo estas dinámicas evolucionan a medida que los niños crecen y cómo las familias se adaptan a un mundo cada vez más digitalizado. Igualmente, el rango de edades de las madres entrevistadas puede influir en su relación con la tecnología. Las madres más jóvenes, como nativas digitales, usan los dispositivos con mayor facilidad y los consideran esenciales. En contraste, las madres de mayor edad, al haber adoptado la tecnología más recientemente, pueden tener percepciones distintas, reflejando diversas etapas de la maternidad y necesidades cambiantes. Esto también es un aspecto importante para futuras investigaciones.
Declaración de conflicto de interés
Los autores no han referido ningún potencial conflicto de interés en relación con el contenido de este artículo.
Financiamiento
Los autores no declaran fuentes de financiamiento.
Agradecimientos
Agradecimientos Este trabajo recibió el apoyo del Proyecto de Adquisición y Reposición de Equipamiento Científico para Investigación 2022 "Laboratorio de Neurociencias Cognitivas, Universidad del Bío Bío", código 2250315 AD/EQ de la Universidad del Bío Bío. También del Grupo de Investigación en Neurociencias e Inteligencia Artificial al servicio del Bienestar Psicosocial y el Aprendizaje (NIABA), de la Universidad del Bío Bío, código GI2310037.