Límite (Arica)Artículos originales
https://doi.org/10.64966/rl.2268

Académicas/os 'de éxito' narrándose: Identidades laborales en tiempos manageriales

'Successful' academics narrating themselves: Work identities in managerial times. EN

Vicente Sisto
Resumen

El trabajo académico ha experimentado transformaciones radicales. La instalación de sistemas de gestión basados en rendición de cuentas mediante indicadores y resultados está interpelando no solo el quehacer universitario, sino también las identidades laborales de quienes lo realizan. Chile constituye un caso especialmente relevante por la temprana y sostenida institucionalización de mecanismos manageriales en la educación superior. Este artículo analiza cómo 36 académicas y académicos altamente consolidados, jerarquizados en las más altas categorías en 13 de las 14 universidades reconocidas como complejas del país, y que realizan tanto investigación como docencia, construyen narrativamente sus identidades laborales en el contexto universitario contemporáneo. El análisis de las entrevistas narrativo-discursivas mostró que, aun cuando las/los participantes cuestionan los efectos de los dispositivos de cuantificación y rendición de cuentas sobre el trabajo universitario, continúan recurriendo a esos mismos indicadores para narrar sus trayectorias y justificar su valía académica. Se discute la frágil elaboración de repertorios alternativos a los modos manageriales de valorar el trabajo académico, así como la necesidad de favorecer procesos dialógicos que permitan su construcción y legitimización.

Palabras clave
identidad laboral managerialismo trabajo académico universidad educación superior
Abstract EN

Academic work has undergone profound transformations. The implementation of management systems based on accountability through indicators and performance outcomes has reshaped not only university work itself but also the labor identities of those who perform it. Chile constitutes a particularly relevant case due to the early and sustained institutionalization of managerial mechanisms in higher education. This article examines how 36 highly established academics, holding the highest academic ranks across 13 of the country's 14 research-intensive and doctoral-granting universities, and engaged simultaneously in research and teaching, narratively construct their labor identities within the contemporary university context. Analysis of the narrative-discursive interviews showed that, although participants question the effects of quantification and accountability mechanisms on academic work, they continue to rely on those same indicators to narrate their trajectories and justify their academic worth. The article discusses the fragile development of alternative repertoires to managerial modes of valuing academic work, as well as the need to foster dialogical processes that enable their construction and legitimation.

Keywords
work identity managerialism academic work university higher education

INTRODUCCIÓN

El trabajo académico ha experimentado profundas transformaciones durante las últimas décadas. La expansión de sistemas de evaluación basados en indicadores, las carreras académicas organizadas en torno a métricas de productividad, la competencia permanente por financiamiento y los dispositivos de auditoría institucional se han convertido en características centrales de la vida universitaria contemporánea. En este contexto, distintas investigaciones han mostrado cómo las formas tradicionales de comprender el trabajo académico —asociadas a nociones de autonomía intelectual, producción crítica de conocimiento y autorregulación colegiada— han sido progresivamente tensionadas por modelos de gestión centrados en el desempeño, la eficiencia y la rendición de cuentas (Al Mahameed, 2024; Parker, 2014; Visser et al., 2024).

Desde fines del siglo pasado, diversos autores han advertido cómo las lógicas de mercado, los mecanismos de financiamiento competitivo y las formas de gobernanza managerial comenzaron a reorganizar crecientemente las universidades contemporáneas; particularmente mediante la incorporación progresiva de mecanismos de evaluación permanente, indicadores de desempeño y sistemas de accountability que transforman las formas de organización universitaria y los criterios de legitimidad académica (Kenny, 2025; Shore & Wright, 2024).

Chile ha sido señalado como uno de los casos más avanzados de implantación de políticas de mercado y managerialismo en educación superior dentro de América Latina (Brunner & Alarcón, 2024; Shore & Wright, 2024). En este contexto, el presente artículo analiza cómo se configuran las identidades laborales académicas de académicas y académicos chilenos en un escenario marcado por la normalización de modelos manageriales de gestión universitaria. Los estudios psicosociales del trabajo han mostrado que las transformaciones organizacionales no solo modifican tareas y procedimientos, sino que también participan en la producción de nuevas formas de subjetivación laboral, redefiniendo lo que significa ser trabajador y profesional en el capitalismo contemporáneo (Fardella et al., 2022; Nordbäck et al., 2022). En el caso universitario, diversos estudios recientes han advertido que la expansión de culturas performativas y regímenes de auditoría genera tensiones identitarias, intensificación laboral y conflictos entre los ethos académicos tradicionales y las exigencias institucionales de productividad y competencia (Al Mahameed, 2024; Kenny, 2025; Visser et al., 2024).

A partir de ello, este artículo analiza cómo las reformas manageriales instaladas en Chile interpelan las identidades laborales académicas y cómo las académicas y los académicos responden a dichas interpelaciones mediante la construcción de narrativas identitarias. Como se podrá apreciar, en un contexto en el cual los dispositivos de evaluación y rendición de cuentas se han instalado progresivamente como criterios normalizados de regulación universitaria, las identidades laborales académicas emergen desplegando tensiones y posiciones dilemáticas entre formas contradictorias de comprender y valorar el trabajo académico contemporáneo.

La transformación de la universidad y del trabajo académico

Durante las últimas décadas, las políticas de educación superior han experimentado profundas transformaciones asociadas a nuevas formas de gobernanza pública, caracterizadas por la creciente incorporación de mecanismos de financiamiento competitivo, sistemas de aseguramiento de la calidad, indicadores de desempeño y dispositivos de rendición de cuentas (Al Mahameed, 2024; Kenny, 2025; Sheikh et al., 2022; Shore, 2024; Watermeyer et al., 2025). En este escenario, los procesos de expansión y diversificación institucional han estado acompañados por una progresiva reorganización de las formas de regulación universitaria, en las cuales los mecanismos de financiamiento adquieren un lugar central en la orientación de las prácticas institucionales y del trabajo académico.

Algunos estudios recientes muestran que estas dinámicas han profundizado culturas performativas y regímenes de auditoría que reorganizan el trabajo académico en torno a métricas de desempeño, productividad y competencia institucional (Kallio et al., 2025; Shore, 2024; Visser et al., 2024). Asimismo, distintas investigaciones advierten que estos procesos han fortalecido formas de managerialización universitaria que tensionan las nociones tradicionales de autonomía académica y producción crítica de conocimiento (Al Mahameed, 2024; Kenny, 2025). Más que operar únicamente como mecanismos técnicos de regulación institucional, estos dispositivos participan también en la configuración de determinadas formas de inteligibilidad acerca de qué significa ser un académico legítimo en la universidad contemporánea. En esta línea, algunas investigaciones recientes han mostrado cómo los sistemas contemporáneos de evaluación académica no solo reorganizan institucionalmente el trabajo universitario, sino que también favorecen formas cotidianas de automonitoreo, autopromoción y adaptación estratégica a métricas de desempeño, particularmente en torno a la publicación científica y la construcción de reputación académica (Knipp, 2024; Nästesjö, 2024).

Esto se observa también en el caso chileno. Diversas investigaciones han mostrado que las instituciones de educación superior han adoptado criterios de evaluación promovidos por las políticas públicas y los sistemas de aseguramiento de la calidad para evaluar el desempeño de sus académicos y definir sus trayectorias profesionales (Bernasconi, 2023; Brunner & Alarcón, 2024; Sisto, 2017). En particular, los sistemas de acreditación, el financiamiento competitivo, las métricas bibliométricas y los indicadores de productividad científica han adquirido un lugar cada vez más relevante en la gestión universitaria, promoviendo culturas institucionales orientadas al desempeño, la competencia y la productividad académica. Estas dinámicas han fortalecido procesos de performatividad académica y autoevaluación permanente, reorganizando tanto las prácticas de trabajo como los criterios contemporáneos de reconocimiento académico.

Diversas investigaciones han mostrado que las universidades chilenas, a pesar de su heterogeneidad en términos de propiedad y orientación a la docencia o a la investigación, han tendido a configurar estructuras de carrera académica relativamente homogéneas, organizadas en torno a formas de competencia individual asociadas principalmente a publicaciones científicas indexadas y adjudicación de fondos de investigación (Knipp & Valdebenito, 2022; Labraña et al., 2025). En una línea similar, Bernasconi (2010), a partir de un estudio en 12 universidades chilenas, describió cómo la institucionalización de la profesión académica se ha articulado crecientemente en torno a la noción del "académico productivo", evaluado por sus publicaciones científicas y adjudicación de fondos competitivos. Pinto Baleisan (2016) mostró cómo la publicación en revistas indexadas resulta decisoria para la inserción de nuevos doctores en la carrera académica. De este modo, los criterios asociados a productividad científica, financiamiento competitivo e indexación académica han tendido progresivamente a consolidarse como referentes relevantes para la evaluación y jerarquización del trabajo académico universitario (Bernasconi, 2023; Sisto, 2017; Sisto et al., 2021).

Algunas investigaciones previas, centradas en instrumentos institucionales de gestión académica, han mostrado cómo los mecanismos de evaluación, promoción e incentivo tienden a privilegiar indicadores asociados a publicaciones indexadas, adjudicación de fondos competitivos y productividad científica cuantificada como criterios relevantes para valorar el desempeño académico (Fardella & Sisto, 2015; Sisto, 2017). Desde esta perspectiva, distintos dispositivos institucionales contribuyen a configurar formas específicas de inteligibilidad del trabajo académico contemporáneo, en las cuales la productividad científica adquiere un lugar central en los procesos de evaluación, reconocimiento y legitimación profesional.

Identidades académicas en un contexto de transformación de la universidad

Diversos estudios han analizado estas transformaciones a nivel global, centrándose tanto en las respuestas organizacionales de las universidades como en sus efectos sobre el trabajo académico y las identidades profesionales (Al Mahameed, 2024; Kenny, 2025; Parker, 2014; Shore & Wright, 2024; Watermeyer et al., 2025; Visser et al., 2024). Una característica fundamental de estos procesos refiere a que la transformación de la universidad opera crecientemente mediante formas indirectas de regulación estatal, es decir, no necesariamente a través de reformas explícitas sobre los fines o la gobernanza universitaria, discutidas democráticamente, sino mediante la introducción progresiva de indicadores, sistemas de medición, auditorías y rankings , a los cuales se vinculan mecanismos de financiamiento y legitimidad institucional (Shore, 2024; Shore & Wright, 2024; Watermeyer et al., 2025). De este modo, los sistemas de educación superior son gobernados crecientemente "a distancia", mediante dispositivos de evaluación y rendición de cuentas que incentivan a las universidades a reorganizar sus estructuras, prioridades y prácticas de gestión en función de criterios de desempeño y competitividad (Kenny, 2025; Visser et al., 2024).

Bajo la lógica del desempeño y los resultados, distintos autores advierten cómo se han ido consolidando criterios organizacionales vinculados a la efectividad institucional, el uso eficiente de recursos y la evaluación permanente del desempeño académico, los cuales tienden a ser presentados como mecanismos técnicos y neutrales de regulación universitaria (Shore, 2024; Watermeyer et al., 2025). Con ello, las formas tradicionales de organización colegiada y evaluación entre pares se ven progresivamente tensionadas por nuevas racionalidades de gestión, orientadas a la productividad, el rendimiento y la competencia institucional.

Entre las consecuencias de estas transformaciones se encuentran nuevas estrategias flexibles no solo de organización del trabajo, sino también de vinculación contractual (Watermeyer et al., 2025). Así, se establecen metas internas para unidades, grupos e individuos; sistemas de medición y evaluación de desempeño basados en indicadores; estrategias de financiamiento e incentivos en función de resultados; y grupos de trabajo de carácter temporal. Asimismo, proliferan formas de contratación diversas, lo que da cuenta de respuestas organizacionales complejas y heterogéneas incluso al interior de una misma institución (Kenny, 2025). Con ello, los grados de autonomía, las formas de control y las condiciones de empleo pueden diferir drásticamente entre unidades e incluso entre grupos dentro de cada unidad académica. Estas dinámicas han favorecido procesos de segmentación del trabajo académico, coexistiendo académicos altamente valorados por su productividad —con mayor estabilidad contractual, incentivos y autonomía— junto a académicos contratados por horas o a tiempo parcial, frecuentemente vinculados principalmente a labores docentes, tradicionalmente menos valorizadas en los sistemas contemporáneos de evaluación académica (Al Mahameed, 2024; Watermeyer et al., 2025).

En relación con los sentidos y objetivos de la universidad, particularmente respecto de la producción de conocimiento, diversas investigaciones han mostrado cómo la "productividad académica", frecuentemente reducida a publicaciones indexadas de alto impacto y adjudicación de proyectos competitivos, tendería a limitar lo investigable y lo escribible a aquello potencialmente publicable y financiable. Esto impulsaría estrategias de escritura y publicación orientadas más a la adaptación a criterios editoriales y métricas de impacto que al desarrollo crítico e innovador del conocimiento (Fleming, 2021; Müller & De Rijcke, 2017; Visser et al., 2024). Asimismo, investigar en función de áreas prioritarias definidas por agencias estatales, mercados o actores externos tendería a restringir la capacidad de las comunidades académicas para definir autónomamente los horizontes y debates del conocimiento a desarrollar (Parker, 2014; Shore, 2024). Según Shore y Wright (2024), estas dinámicas introducen crecientes procesos de uniformidad, estandarización y convergencia organizacional en la producción académica contemporánea.

De este modo, los mecanismos de rendición de cuentas vinculados al financiamiento, entre otros dispositivos de gobernanza universitaria, transforman progresivamente la manera en que se organiza el trabajo académico a nivel institucional, modelando sistemas de selección, contratación, evaluación, incentivos y desarrollo de carrera; privilegiando determinados contenidos y productos del trabajo académico, y definiendo sus formas de organización. Con ello, se despliegan criterios de inteligibilidad que operan hacia afuera, interpelando a actuar —y producir— según estándares, métricas y resultados, pero que también funcionan hacia adentro, constituyendo criterios para verse y reconocerse a sí mismo como académico. Así, emergen nuevas teleologías profesionales, organizadas en torno a códigos clasificatorios y culturas performativas que delimitan formas legítimas de reconocimiento académico e interpelan profundamente las identidades laborales (Kenny, 2025; Visser et al., 2024; Watermeyer et al., 2025).

La identidad laboral ha sido considerada por los estudios del trabajo como una construcción que adopta la forma de un autorrelato de sí, cuyo efecto consiste en otorgar coherencia a la experiencia laboral y posicionar al sujeto de determinadas maneras. Esta emerge desde las interpelaciones que modelan y delimitan al sujeto que ejerce un oficio o profesión. Tales interpelaciones provienen tanto de las historias y tradiciones del propio oficio, como de la organización del trabajo, sus regulaciones, las culturas laborales y sociales que se constituyen en torno a este y las relaciones sociales contingentes en las cuales se despliega. Por ello, la identidad laboral debe ser comprendida como una producción relacional, situada entre la construcción biográfica individual y la negociación social con las demandas institucionales, grupales y sociales que interpelan al sujeto (Bardon & Brown, 2017; Nordbäck et al., 2022). En este sentido, las nuevas concepciones de trabajo académico que emergen desde las actuales políticas y discursos universitarios dialogan con otras imágenes y modelos históricamente disponibles para comprender qué significa ser académico y cómo debe desplegarse ese trabajo (Nästesjö, 2024; Knights & Clarke, 2013). Algunos estudios recientes sobre trayectorias académicas muestran además que las académicas y los académicos construyen sus identidades laborales en escenarios crecientemente marcados por incertidumbres evaluativas, exigencias de productividad y procesos permanentes de valorización institucional, que en conjunto configuran lo que algunos autores denominan los "paisajes evaluativos" del trabajo académico contemporáneo (Nästesjö, 2024).

Si bien existe abundante investigación sobre las transformaciones contemporáneas de la universidad (Al Mahameed, 2024; Fleming, 2021; Shore, 2024; Watermeyer et al., 2025) y los efectos del managerialismo sobre el trabajo académico (Kallio et al., 2025; Kenny, 2025; Visser et al., 2024), gran parte de estos estudios se ha concentrado en describir cambios organizacionales (Kenny, 2025), regímenes de evaluación (Kallio et al., 2025; Tandilashvili & Tandilashvili, 2022) y dinámicas de performatividad institucional (Shore, 2024; Visser et al., 2024; Watermeyer et al., 2025). Comparativamente, menor atención ha recibido la manera en que estas transformaciones son narrativamente argumentadas, justificadas, resistidas y disputadas por las académicas y los académicos (Knights & Clarke, 2013; Nästesjö, 2024; Nordbäck et al., 2022), particularmente desde perspectivas centradas en identidades laborales e identidades académicas (Brown, 2022; Fardella & Sisto, 2015), y mucho menos en contextos donde los dispositivos de cuantificación y rendición de cuentas se han consolidado como formas normalizadas de regulación del trabajo universitario (Bernasconi, 2023; Shore, 2024; Watermeyer et al., 2025). Específicamente, aún existe escasa investigación que examine cómo las académicas y los académicos construyen narrativamente sus identidades laborales en escenarios donde las exigencias de productividad, indexación y competencia forman parte constitutiva de las condiciones contemporáneas de evaluación y jerarquización del trabajo universitario.

Si bien estos procesos atraviesan de distintas maneras al conjunto del sistema universitario, resulta especialmente relevante examinar cómo son experimentados y narrados por quienes ocupan posiciones altamente reconocidas dentro del ámbito académico contemporáneo. En el caso chileno, ello remite a académicas y académicos pertenecientes a universidades complejas, orientadas simultáneamente a la investigación, la formación doctoral y la docencia de pregrado, y que han desarrollado trayectorias consolidadas de investigación competitiva y producción científica. Se trata de actores cuya vida laboral se encuentra particularmente organizada en torno a los principales dispositivos de evaluación, financiamiento y reconocimiento académico individual del sistema universitario, y que han debido responder sostenidamente a exigencias individuales de productividad científica, adjudicación de fondos competitivos y rendición de cuentas, manteniendo al mismo tiempo responsabilidades relevantes en la formación profesional de pregrado —principal fuente de financiamiento basal de las universidades chilenas— y la gestión académica universitaria, contribuyendo por tanto de manera sustancial al desarrollo institucional de sus respectivas universidades. Esta posición los sitúa en la intersección de algunas de las tensiones más características de la universidad contemporánea: entre investigación y docencia, entre productividad y formación, y entre reconocimiento académico individual y contribución sustantiva institucional.

Precisamente por encontrarse entre quienes han alcanzado los mayores niveles de reconocimiento individual e institucional dentro de este régimen de evaluación, en las diversas disciplinas del quehacer científico , sus narrativas constituyen un espacio privilegiado para comprender cómo dichos criterios son apropiados, negociados, resistidos y elaborados en la construcción de las identidades laborales académicas.

MÉTODO

Diseño

Considerando a Chile como caso emblemático de implantación de políticas propias del managerialismo en el contexto universitario, esta investigación aborda cómo se constituyen las identidades laborales de los académicos en un contexto de implantación y normalización de modelos de gestión del personal académico basados en indicadores cuantificados de productividad investigativa en Chile, lo que constituye uno de los principales rasgos concretos de las políticas del NMP en universidades. Para ello se ha adoptado un diseño cualitativo desde una perspectiva narrativo-discursiva, que aborda las subjetividades laborales mediante el análisis de cómo las narrativas de sí posicionan a los sujetos en el mundo del trabajo y participan en procesos de construcción identitaria (Alvesson et al., 2008; Brown, 2022; Fardella & Sisto, 2015; Nordbäck et al., 2022). Esto implica penetrar en los recursos utilizados por el hablante —categorías sociales, memorias identitarias y repertorios discursivos— para responder a las demandas contingentes que interpelan y constituyen la posición académica, mostrando sus efectos pragmáticos. De este modo, el "yo laboral" emerge a partir de una narración que hace inteligible a un sujeto en el seno de relaciones sociales e institucionales históricamente situadas (Smith & Sparkes, 2009).

Participantes: académicos/as con alta jerarquía académica en universidades complejas

La construcción de la muestra respondió al propósito de comprender cómo se configuran las identidades laborales académicas entre quienes ocupan posiciones altamente reconocidas dentro del ámbito universitario chileno contemporáneo. Por esta razón, se seleccionaron académicas y académicos pertenecientes a universidades complejas, orientadas simultáneamente a la investigación, la formación doctoral y la docencia de pregrado, y cuyas trayectorias profesionales se han desarrollado bajo condiciones de alta exposición a mecanismos de evaluación académica, financiamiento competitivo y productividad científica, junto con una participación sostenida en procesos de formación, gestión y desarrollo institucional universitario.

La muestra quedó conformada por N = 36 académicas y académicos con contrato de dedicación completa, jerarquizados en las dos más altas jerarquías académicas con dedicación de al menos 1/3 investigación y 1/3 docencia, provenientes de trece universidades chilenas clasificadas en la categoría de "Universidades de Investigación y Doctorado (Nivel Superior)". Esta categoría, establecida en la Ley de Educación Superior (Nº 21.091), exige obligatoriamente tener un mínimo de programas doctorales con acreditación igual o superior a 4 años, distribuidos sistemáticamente en al menos 4 de las áreas OCDE (como ciencias naturales, ingeniería, ciencias sociales, humanidades, ciencias de la salud). Al momento del estudio, este segmento estaba integrado por catorce universidades: seis universidades estatales, cinco universidades privadas tradicionales fundadas con anterioridad a 1980 y tres universidades privadas creadas con posterioridad a 1980. La muestra incorporó participantes provenientes de las seis universidades estatales, de las cinco universidades privadas tradicionales pertenecientes al Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch; creadas antes del año 1980) y de dos de las tres universidades privadas posteriores a 1980, abarcando así prácticamente la totalidad (i .e., trece de las catorce) de las universidades que conforman este segmento del sistema universitario chileno.

Todos los participantes contaban con trayectorias consolidadas de investigación, expresadas en la adjudicación de proyectos competitivos de investigación —incluyendo proyectos Fondecyt Regular— y en una producción científica sostenida. En el contexto chileno, estos antecedentes constituyen indicadores ampliamente reconocidos de consolidación académica y de inserción exitosa en los principales mecanismos de evaluación y reconocimiento científico del sistema universitario. Asimismo, todos desarrollaban simultáneamente labores de investigación, docencia de pregrado y posgrado, formación de nuevos investigadores y responsabilidades de gestión académica.

La selección respondió al interés de examinar las narrativas identitarias de actores cuya vida laboral se encuentra particularmente organizada en torno a los principales dispositivos de evaluación, financiamiento y reconocimiento académico individual del sistema universitario chileno. Se trata de académicas y académicos que han debido responder sostenidamente a exigencias de productividad científica, adjudicación de fondos competitivos y rendición de cuentas, manteniendo al mismo tiempo responsabilidades relevantes en la formación profesional de pregrado —principal fuente de financiamiento basal de las universidades chilenas— y contribuyendo activamente al desarrollo institucional de sus respectivas universidades.

En el contexto chileno, la adjudicación de proyectos Fondecyt Regular, el desarrollo simultáneo de actividades de investigación y docencia, y el acceso a las jerarquías académicas superiores constituyen indicadores ampliamente reconocidos de consolidación académica. En este sentido, más que representar la diversidad completa del profesorado universitario chileno, la muestra fue construida deliberadamente para acceder a académicas y académicos altamente consolidados, particularmente expuestos a los principales mecanismos contemporáneos de evaluación, financiamiento y reconocimiento académico.

Los participantes fueron seleccionados siguiendo criterios de muestreo estructural (Vallés, 1997), considerando los matices socioestructurales relevantes del grupo estudiado. La muestra incluyó n = 18 académicas/os incorporados a la carrera académica hace más de 15 años y n = 18 incorporados hace menos de 15 años. Este criterio temporal responde a que fue justamente hace 15 años cuando los criterios contemporáneos de productividad científica adquirieron creciente relevancia institucional en Chile. Se mantuvo paridad de género al interior de cada cuota muestral y se procuró obtener diversidad disciplinar. Adicionalmente, se siguieron criterios propios del muestreo teórico, en cuanto la construcción de la muestra fue guiada por el problema de investigación y por el análisis progresivo de los datos a medida que estos se generaban (Glaser & Strauss, 1967). La Tabla 1 presenta la configuración final de la muestra según antigüedad en la carrera académica, género y área disciplinar.

Tabla 1
Composición de la muestra en función de los criterios de (a) antigüedad en la carrera académica, (b) género, (c) área disciplinar.
Antigüedad Género Disciplina
Cs. naturales, cs. médicas y salud Ingenierías y cs. agrícolas Ciencias sociales Humanidades
Más de 15 años Mujer 2 2 3 2
Hombre 3 2 2 2
Menos de 15 años Mujer 2 2 2 3
Hombre 2 3 2 2

Producción de datos

La producción de datos se realizó mediante entrevistas activas semiestructuradas individuales (Marvasti & Gubrium, 2025), entendidas como una interacción en la cual entrevistador/a y entrevistado/a participan activamente en la construcción discursiva del relato, aunque guiados temáticamente por una pauta flexible. Este tipo de interacción favorece la emergencia de variabilidad discursiva y diferentes formas de posicionamiento narrativo. Las entrevistas abordaron las trayectorias laborales de las y los participantes, así como relatos, valoraciones y tensiones asociadas a su experiencia actual como académicos/as. Todas las entrevistas fueron transcritas utilizando el sistema Jefferson.

Análisis de datos

El corpus fue analizado mediante análisis discursivo de narrativas identitarias, siguiendo desarrollos provenientes de la psicología discursiva y del análisis narrativo-discursivo (Shirahata, 2025). El proceso analítico fue desarrollado de manera iterativa, avanzando desde una codificación inicial orientada a identificar repertorios interpretativos, categorías discursivas, metáforas recurrentes y formas de habla utilizadas para dar cuenta de sí mismos como académicos/as y de la naturaleza de su trabajo, hacia una progresiva reorganización analítica de los materiales.

En una primera etapa se elaboró un cuaderno de códigos abierto, construido a partir de regularidades discursivas emergentes en las entrevistas. Este proceso permitió distinguir formas recurrentes de describir el trabajo académico, sus exigencias, valoraciones y tensiones, así como diferentes modos de posicionarse narrativamente frente a las transformaciones contemporáneas de la universidad. Posteriormente, mediante sucesivas lecturas comparativas del corpus, los códigos iniciales fueron agrupados y reorganizados en función de relaciones de proximidad, contraste y tensión discursiva, lo que permitió identificar configuraciones narrativas relativamente estabilizadas.

Siguiendo una perspectiva bajtiniana, de importante influencia en la psicología discursiva (Sisto, 2015), el análisis se orientó especialmente a identificar las tensiones dialógicas presentes en los relatos y las formas mediante las cuales las y los hablantes argumentaban, justificaban, resistían o disputaban determinadas versiones sobre sí mismos y sobre el trabajo académico contemporáneo. A partir de este proceso se distinguieron dos ejes discursivos relevantes para la construcción narrativa de las identidades laborales académicas.

La suficiencia analítica del corpus fue establecida en función de la reiteración y estabilización de repertorios discursivos, posiciones narrativas y formas de argumentación observadas transversalmente en las entrevistas, así como de la capacidad interpretativa de los ejes analíticos construidos para dar cuenta de las variaciones y tensiones presentes en los relatos analizados. La consistencia interpretativa fue trabajada mediante procesos recurrentes de discusión analítica entre integrantes del equipo de investigación y revisión comparativa de fragmentos discursivos a lo largo del proceso de análisis.

Consideraciones éticas

El estudio contó con aprobación del Comité de Bioética y Bioseguridad de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Todas y todos los participantes firmaron cartas de consentimiento informado.

RESULTADOS

Considerando la perspectiva analítica adoptada, la presentación de resultados no incorpora citas de forma amplia, sino que más bien ofrece extractos representativos de la totalidad del corpus, que dan cuenta de las relaciones y prácticas bajo análisis. Como veremos, al dar cuenta de sí como académicos, en la totalidad del corpus, los hablantes desplegaron sus prácticas narrativas en torno a dos ejes discursivos, los que actuaron centrípetamente en la totalidad de hablantes con independencia de su género, ámbito de trabajo, afiliación institucional y con diferentes énfasis con relación al período de ingreso como académico a la universidad. El primer eje se caracteriza por desplegar una retórica ofensiva, adoptando la forma narrativa de denuncia, en contra de los modelos de ser académico vinculados al énfasis en la productividad y la cuantificación del trabajo en función de indicadores y resultados. Esta denuncia se despliega con un carácter fundamentalmente declarativo, referida a cómo se está organizando la universidad hoy. El segundo eje, en cambio, se despliega de un modo más sutil, al hablar de su práctica concreta como trabajador/a académico. Aquí, a pesar de la crítica desplegada en términos declarativos, los criterios de cuantificación sí son usados a la hora de dar cuenta de sí como actor legítimo —y exitoso— en el mundo del trabajo académico. Esto muestra las tensiones entre los diferentes referentes identitarios que actualmente interpelan el ser académico. Ambos ejes serán ilustrados con citas del corpus, donde A es el/la entrevistador/a y B es el/la entrevistado/a. Entre paréntesis aparece el área de conocimiento.

La universidad a la deriva: distanciamiento y denuncia a los nuevos modelos de ser académico

Tal como se indicó, este primer eje discursivo se caracteriza por relatos que incluyen descripciones y valoraciones que coinciden con lo que Potter (1998) ha denominado discurso ironizador , caracterizado por socavar versiones alternativas, en este caso de lo que debe ser el trabajo académico, construyéndolas como producto de determinados intereses o estrategias. Esto permite al hablante convertir aquello que parece sólido, constituido como verdad por las políticas nacionales y por los procedimientos institucionales, en algo deformado o que es erróneo en algún sentido. Un efecto de esto es que el hablante se posiciona como distante de —y opuesto a— los modelos promovidos por los instrumentos y políticas de educación superior basados en la cuantificación del ser académico, y esta posición le posibilita denunciarlas, mostrándolas como equivocados, no pertinentes al trabajo académico. Este discurso, presente en la totalidad del corpus, será ilustrado mediante citas con el fin de mostrar los principales recursos mediante los cuales se despliega.

La primera cita emerge de una entrevista a una historiadora, perteneciente al estrato muestral correspondiente a académicas/os con más de 15 años de carrera académica. El siguiente fragmento emerge como respuesta a la pregunta acerca de los procesos de evaluación del trabajo académico en su institución:

La carga académica, que te evalúan cada dos años, es cuánto produjiste. O sea, cuántas clases, cuántas tesis, cuántos congresos, cuántas, cuántos artículos, cuántos libros... Entonces, (0,5) te califican mejor en la medida que tengas mucha más producción, mucha más publicación, y eso significa que se ha vuelto una carrera loca por los puntos (...), por tener hartas publicaciones. Pero como todo eso se ha neoliberalizado y el conocimiento es lo menos importante, todo se ha reducido. O sea, cuando yo partí, uno (...) escribía un artículo donde tenía que decir lo que tenía que decir, cincuenta páginas, sesenta páginas; ahora no, todos es en veinte páginas, veinte, veinticinco páginas. Hay revistas ISI [revista indexada en la Web of Science Core Collection] que (...) te exigen 15 páginas. O sea, ¿qué vas a decir (...) en quince páginas? (...) Tú no alcanzas a articular un argumento. Entonces, desde la perspectiva de la historia (...), esto ha atentado contra el conocimiento, porque todo se ha vuelto una sumatoria de puntos. O sea, mientras más ISI tengo yo, mejor; mientras más SciELO, mejor; mientras más, mejor.

En la primera línea podemos apreciar que describe la evaluación de su trabajo, o carga académica, como "cuánto produjiste". Luego de esta definición, destaca el uso reiterado del "cuánto" ("cuántas clases, cuántas tesis, cuántos congresos, cuántas, cuántos artículos, cuántos libros") como lo único que es evaluado. Este tipo de descripción, basada en la reiteración de una cualidad de lo descrito, se vincula con lo que Potter (1998) ha llamado maximización. De este modo, lo descrito emerge como algo extremo (solo "cuántos") y se hace posible su desacreditación. Así, la exigencia de "más producción" (vinculada a los cuántos) se constituye en "una carrera loca por los puntos". La noción de "carrera loca" realza la denuncia de impertinencia y desvinculación entre el sistema de evaluación y la naturaleza del trabajo académico, en tanto aquello que es evaluado. Esto se refuerza con una relación de oposición, que se establece entre la carrera loca por los puntos y tener hartas publicaciones, por un lado, y "el conocimiento", por otro.

Así, emergen dos modos opuestos de concebir el trabajo académico. Por una parte, está el "cuánto produjiste", con un exceso de "cuántos", que empuja a una "carrera loca por los puntos", lo cual muestra que "todo eso se ha neoliberalizado", y, por otra, el conocimiento, "lo menos importante", pues "todo se ha reducido". Las nociones de neoliberalizado y reducido sirven para presentar los modos de evaluación académica como erróneos y directamente dañinos para la producción de conocimiento. La producción de cuántos, de más puntos, no es igual a la producción de conocimiento. Las siguientes líneas de la cita sustentan este relato, al describir cómo la producción de artículos científicos tal como es valorada reduce lo que puede ser dicho, promoviendo antes la cantidad que "articular un argumento". Así, la "sumatoria de puntos", los "más ISI", "más SciELO", el "mientras más mejor", quedan posicionados como un "atentado contra el conocimiento".

Este tipo de oposiciones entre los formatos de evaluación del trabajo académico que privilegian cantidad con lo que sería producir conocimiento relevante se reiteran continuamente en todas las entrevistas que constituyen el corpus. Esto es relevante considerando que las/os participantes son investigadoras/es productivos en distintas áreas de conocimiento. La siguiente cita de un académico químico resulta ilustrativa al respecto, pues, si bien comienza hablando de lo que considera como las principales tareas del académico, prontamente termina contrastando esto con el énfasis en los papers , énfasis que, tal como describe, está presentes en los mecanismos de incentivo.

Dentro de los retos del académico universitario, en mi concepto, son cinco y de esos cinco retos no todo el mundo los afronta... Entonces prefieren solamente quedarse como investigador. El primero para mi es (...) ser un buen docente, o sea, estar ahí con los muchachos. El segundo es ser una referencia nacional que en su país usted diga "el tipo que sabe es este". El tercero es ser una referencia internacional. El cuarto es generar procesos de innovación e investigación. Y un quinto, que no lo trato mucho, pero sí se ha tratado de hacer, es la extensión, es decir, cómo lleva usted esta investigación realmente a su sociedad. Entonces, para mí esos cinco retos son bien complicados. Por eso muchos se quedan ahí. No sé (...), también el hecho de que el ser docente no sea como... No hay puntos, o no hay, por ejemplo, un palo [un millón de peso como bono], (...) [Esto] implica que la gente se vuelque más a escribir.

A: Hay varios académicos que están hablando del "paperismo", no sé si ustedes lo han...

B: Claro, sí, sí. (...) "Paperismo", tengo un colega —perdona que te interrumpa—... "Paperismo". Tengo un colega, no voy a decir el nombre que [señala el nombre del colega], un colega argentino y le dice: "Te pago 500 lucas si me ponís en el paper ". A él le pagan un millón y medio por el paper .

A: O sea, conveniente pa todos.

B: Y eso es una realidad. Al tipo le paga 500 lucas; el otro feliz, lo pone, da lo mismo.

A: Por 500 lucas.

B: Gana plata y además mejora su productividad, etc., etc. Da pa todo esta cuestión po , da pa todo.

A1: ¿Y tú creís que eso como que... desafía un poco lo que ha sido siempre?

B: Si tú me preguntái ... Mira, si tú me preguntái a mí, a uno no le deberían pagar. No deberían incentivarte por los papers . Tenís que hacer la pega, po , hueón . ¿Por qué te tienen que estar pagando por un paper ?

Esta cita resulta relevante. Por una parte, ilustra un cierto modo de dar cuenta de sí que ya ha sido reportado en otras investigaciones en torno al trabajo académico (Fardella & Sisto, 2015; Knights & Clarke, 2013; Nästesjö, 2024): narrarse posicionándose como protagonista individual en el espacio social, como un yo transformativo, individualmente relevante. Esta exaltación del yo se expresa primero en el cómo se posiciona como enunciador: aunque despliega su habla como posicionada ("en mi concepto", "para mí"), constituye a esa posición como la que puede decir la verdad sobre los "retos" que constituyen el trabajo académico. Pero también se expresa en la descripción de algunos de los mismos "retos", que emergen en el relato como teleología a la que debe responder el ser académico: "ser una referencia nacional", "ser una referencia internacional", dando cuenta de la exaltación del yo académico ante otros como un deber.

Otro elemento muy relevante de esta cita refiere a cómo el hablante, mediante su mención de "los retos del académico universitario", establece una suerte de deber ser que definiría el trabajo académico. Este deber ser que debiese movilizar al académico incluye aspectos de la labor que son inmediatamente opuestos en el relato a la escritura de papers , vinculada directamente al incentivo monetario. Es decir, ese deber ser queda en oposición a la búsqueda de los "puntos", del "palo" (chilenismo para referirse a un millón) de incentivo por paper , al que va tras la "mejora" de su productividad. La anécdota, que asume la forma de un relato factual, en torno al "colega" que "llama a un colega argentino y le dice:"Te pago 500 lucas si me ponís en el paper '", es presentada para reforzar la versión de este ser académico que ha perdido el sentido (los"cinco retos") del trabajo académico buscando la"productividad". Esta figura aparece insistentemente en el corpus, siempre bajo una retórica de carácter ofensivo, que tiene el efecto de distanciar al hablante de estos modos de ser y hacer, y denuncia una posición que no debería ser: " gente que son expertas en escribir artículos, (...) no necesariamente grandes artículos, artículos que son aceptados (...), han tomado el control de la ciencia en Chile (...) " (Física, 89-91).

Identidades laborales a la deriva: adscripción a las nuevas formas de ser académico y distancia con respecto a ellas

A pesar de lo anterior, a la hora de describir el trabajo cotidiano y sus modos de hacer las cosas, los hablantes tienden a utilizar los mismos referentes que de modo declarativo rechazan, que ahora sí emergen como pertinentes para dar cuenta de ellos mismos como interlocutores válidos en el mundo académico. Esto emerge transversalmente en el corpus: en las mismas entrevistas en las cuales se denuncia esta universidad y este trabajo académico que ha perdido su rumbo, a la hora de hablar de sí se usan las mismas categorías (productividad, papers , adjudicación de proyectos, entre otras) que se han rechazado, ahora como recursos para validar la posición del hablante como una legítima en el mundo del trabajo académico. Así lo expresa esta filósofa:

B: A mí me gusta escribir, obvio. Es algo que disfruto, escribir y leer y tal. Ahora (...), preferiría..., disfrutaría mucho más si no tuviera tanta presión de hacerlo. Ahora, yo tampoco me estoy presionando tanto porque no tengo como esa obligación; digamos que mi contrato no depende de ello. Pero, por otro lado, tengo una presión a un mediano plazo, que esrejerarquizarme, ¿te fijái ? Entonces, igual de alguna manera (...) está esa presión, como, pucha, tenís que publicar (...) en un plazo decente pa poder rejerarquizarte, porque igual es (...)crudo tener doctorado y ser instructora, ¿ cachái ? (...) Entonces, claro, la cuestión es como, chuta , en ese plazo armarte un currículum suficiente para que te rejerarquicen, y finalmente claro es por la plata en parte, pero (...) no solo por la plata. O sea, el pago en la academia también tiene esa cuestión simbólica de la posición que ocupái respecto a tus pares, digamos, ¿te fijái ?. Claro, yo creo [que] esa cuestión uno también la escucha harto. Finalmente, ya (...), es la plata. Pa mucha gente por supuesto también será la plata, pero no es solo la plata. O sea, hay otra cuestión que yo creo que (0.1) es tanto o más importante, que es cómo te ven tus pares y simbólicamente cómo te posicionái .

Este fragmento nuevamente da cuenta de la centralidad que adquiere publicar en la definición del trabajo académico. Primero, como algo que disfruta de su trabajo, pero que también está presionada a hacerlo. Con ello, la noción de "presión" emerge en el relato, distanciando a la hablante de la actividad de publicar. Se describe como compelida a hacerlo para responder a los instrumentos de evaluación de los cuales depende su carrera académica: " tenís que publicar (...) en un plazo decente pa poder rejerarquizarte". Sin embargo, publicar pasa de ser respuesta a las exigencias de un instrumento de promoción de carrera prontamente a desplegarse en el relato como el principal medio de reconocimiento entre pares. En este sentido, publicar más permitiría ser valorado y posicionado en un espacio de mayor reconocimiento. Esta tensión se evidencia también en la siguiente cita, de un académico psicólogo:

B: [A mí el que sea, a ver], lo que pasa es que hay dos cosas, una es (...) el alcance que uno puede tener con lo que hace, y otro también, qué es lo que implica eso pa ti o qué es lo que significa eso para ti. A mí el cuartil por el cuartil me importa poco (...) También, ¿cachái? O sea, no sé, por ejemplo, hay una... Yo tengo varias publicaciones en español y tengo pocas en inglés. De esas publicaciones en español, las que más citas tienen son aquellas con las que he trabajo con más gente (...). Es algo que a mí me gusta por el impacto que tiene, ¿ cachái ? (...) El cuartil por el cuartil, a mí no me importa.

En el fragmento se instalan ciertos referentes con relación a la actividad de publicación para el trabajo académico, particularmente "el alcance" y "lo que significa" esta labor, a la vez que se presenta el "me gusta" por "el"impacto que tiene", oponiéndolo al"cuartil por el cuartil". Este fragmento coincide con el primer eje discursivo, al situar a la publicación, como tarea, subordinada a un impacto que trasciende al indicador. Sin embargo, en la misma entrevista, a pesar de haberse rechazado la relevancia del cuartil de la revista en los indicadores, solo unas líneas más adelante se responde una pregunta reivindicando la relevancia del cuartil:

A: Pero, por ejemplo, en este artículo en el que llevas cuatro años trabajando, que es parte de la investigación, un tema que te interesa y quieres seguir (...) desarrollando, una publicación de esas características, ¿a qué revista se va?

B: A una Q1, fijo a una Q1 por el impacto que tiene (...) Es una Q1 fijo, Q1. Q2 como mucho....

Ambas citas dan cuenta de lo que he denominado "identidades laborales a la deriva", en tanto se trata de narraciones que se despliegan entre el rechazo y la adscripción a aquellas categorías basadas en ciertos instrumentos de cuantificación que prescribirían desde la política aquello que es esperable de un académico, instrumentos que han puesto un especial énfasis en la "productividad" de artículos indexados en revistas de cuartil 1 o 2. Si bien se las rechaza como descriptoras del sentido del trabajo académico, a la hora de presentarse a sí mismo como académico válido, reconocido y reconocible, estas categorías sí emergen como relevantes, dando cuenta incluso de cuál debe ser el sentido cúlmine de un trabajo investigativo de años: "una Q1, fijo". Esta tensión entre el rechazo y la adscripción se despliega en todo el corpus, en todas las entrevistas.

Discusión y conclusiones

El NMP se ha expresado en la universidad redefiniendo el trabajo académico en el lenguaje de los indicadores y los instrumentos de rendición de cuentas, privilegiando la productividad —especialmente la publicación de artículos en revistas indexadas— como uno de los principales referentes de legitimidad académica. Los resultados de esta investigación coinciden con lo señalado por autores como Bernasconi (2023) y Pinto Baleisan (2016), al mostrar que son los indicadores de publicación aquellos que interpelan con mayor fuerza el trabajo académico contemporáneo. Sin embargo, más que tratarse únicamente de una "apoteosis del investigador", los relatos analizados permiten observar la centralidad adquirida por ciertas formas específicas de productividad científica en la construcción de reconocimiento académico.

Como fue posible apreciar, las académicas y los académicos entrevistados rechazan explícitamente, en términos declarativos, que este tipo de indicadores representen adecuadamente la naturaleza de su trabajo. No obstante, al momento de narrar sus propias trayectorias y posicionarse a sí mismos como sujetos legítimos dentro del mundo académico, recurren persistentemente a estos mismos indicadores como recursos de validación y reconocimiento. Los hallazgos sugieren, así, que los instrumentos de evaluación no solo organizan institucionalmente el trabajo universitario, sino que también participan en la configuración de formas específicas de inteligibilidad de los académicos sobre sí mismos y sobre aquello que cuenta como trabajo académico legítimo en el contexto universitario chileno contemporáneo. Estas tensiones coinciden con investigaciones recientes que advierten cómo los actuales regímenes de evaluación académica tienden a intensificar experiencias de presión, autoexigencia y vigilancia permanente sobre el propio desempeño, particularmente en contextos universitarios organizados crecientemente en torno a métricas de productividad y rendimiento (Knipp, 2024; Morrish, 2019).

En Chile, los instrumentos de rendición de cuentas y evaluación académica han adquirido progresivamente un lugar central en la regulación del trabajo universitario. Algunas investigaciones recientes sobre debates públicos en torno a las transformaciones de la educación superior chilena muestran cómo las reformas asociadas a nuevas formas de gobernanza universitaria tienden a ser legitimadas mediante narrativas sustentadas en el lenguaje de la cuantificación, la eficiencia y la modernización institucional, mientras las posiciones críticas suelen desplegarse a partir de referencias a formas previas de organización universitaria y producción académica (Brunner & Alarcón, 2024; Sisto, 2017). Estos hallazgos pueden interpretarse como expresión de transformaciones más amplias de la universidad contemporánea. Como plantean Brunner y Ganga-Contreras (2025), los cambios experimentados por la universidad durante las últimas décadas han redefinido las formas de organización, evaluación y reconocimiento académico. Los repertorios narrativos identificados en este estudio sugieren que estas transformaciones no solo afectan las estructuras institucionales, sino también las maneras en que las académicas y los académicos construyen sentidos sobre sí mismos y sobre su trabajo. Los resultados de este estudio sugieren que estas tensiones también atraviesan las formas mediante las cuales las académicas y los académicos construyen narrativamente sus identidades laborales, muchas veces recurriendo a los mismos lenguajes de productividad y desempeño que simultáneamente cuestionan.

En este sentido, los hallazgos permiten observar cómo las transformaciones contemporáneas de la universidad participan en la configuración de determinadas formas de reconocimiento académico y de valoración del trabajo universitario. Más que operar únicamente como mecanismos técnicos de evaluación, los dispositivos de cuantificación y rendición de cuentas aparecen también como recursos discursivos relevantes para hacerse inteligible dentro del espacio académico contemporáneo. Desde la perspectiva del control narrativo, este hallazgo resulta particularmente significativo. A lo largo de los relatos, las y los participantes despliegan evaluaciones críticas respecto de los actuales regímenes de evaluación académica y de los efectos que estos tienen sobre el trabajo universitario. Sin embargo, al momento de dar cuenta de sus propias trayectorias, justificar sus logros o posicionarse como académicos legítimos dentro del campo universitario, continúan recurriendo a los mismos indicadores que cuestionan. Más que una contradicción, los resultados sugieren una cierta clausura narrativa: aun cuando los hablantes problematizan las métricas contemporáneas de productividad, disponen de escasos repertorios alternativos socialmente legitimados para dar cuenta de su propia valía académica. De este modo, las narrativas críticas no logran constituirse plenamente como alternativas prácticas a los lenguajes manageriales, sino que terminan articulándose en torno a ellos. Los indicadores de productividad aparecen así no solo como mecanismos de evaluación externa, sino también como recursos privilegiados para construir reconocimiento, mérito e inteligibilidad dentro del ámbito académico contemporáneo.

Una limitación de este estudio es que las características de la muestra, si bien focalizan en un segmento relevante del trabajo académico, restringen la comprensión de cómo estas dinámicas identitarias se configuran en otros segmentos del trabajo académico contemporáneo. Futuras investigaciones podrían examinar y contrastar narrativas identitarias en académicas y académicos con dedicaciones predominantemente docentes, jornadas parciales o trayectorias laborales más precarias, cuestión que algunas investigaciones recientes han comenzado a documentar en el contexto latinoamericano (Martínez-Pardo et al., 2025).

Financiamiento

Este trabajo cuenta con el apoyo de la Subdirección de Centros e Investigación Asociativa (SCIA) de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), Centro CIE160009.

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