Exploraciones de las técnicas de sí, nuevos paradigmas en torno a la identidad en tres escritoras sudamericanas: Mónica Ojeda, Mariana Enríquez y Liliana Colanzi

Exploraciones de las técnicas de sí, nuevos paradigmas en torno a la identidad en tres escritoras sudamericanas: Mónica Ojeda, Mariana Enríquez y Liliana Colanzi

Explorations of techniques of the self, new paradigms on identity in three South-American writers: Mónica Ojeda, Mariana Enríquez, and Liliana Colanzi EN

Silvia Beatriz Fernández 1
1 Universidad Autónoma de Querétaro, México
Recibido: 16/03/2025 | Aceptado: 18/12/2025 | Publicado: 22/12/2025
Resumen ES

En este trabajo se analiza y reinterpreta la noción de técnicas de sí, planteada por Michel Foucault, como un conjunto de prácticas mediante las cuales los sujetos se constituyen a sí mismos en relación con estructuras de poder y con los otros. Se analiza cómo estas prácticas se relacionan con la interseccionalidad, considerando los cruces identitarios y las diversas formas de opresión y privilegio que construyen la subjetividad. Aplicando conceptos de la filosofía, el psicoanálisis y los estudios de género, se examina una selección de textos recientes de tres escritoras sudamericanas contemporáneas: Mónica Ojeda, Mariana Enríquez y Liliana Colanzi. Sus narrativas plantean una nueva mirada del sujeto, cuya construcción se ve atravesada por categorías como etnia, género y religión, y presentan una crítica poscolonialista. Se revela entonces un nuevo paradigma, que asume esta manera de entender la realidad como eje fundamental en la construcción de la subjetividad.

Palabras clave
nuevos paradigmas técnicas de sí Foucault género literatura de mujeres
Abstract EN

This paper analyzes and reinterprets Michel Foucault's notion of "techniques of the self" as a set of practices through which individuals constitute themselves in relation to power structures and others. It explores how these practices relate to intersectionality, considering the intersections of identity and the various forms of oppression and privilege that shape subjectivity. Drawing on concepts from philosophy, psychoanalysis, and gender studies, a selection of recent works by three contemporary South-American writers---Mónica Ojeda, Mariana Enríquez, and Liliana Colanzi---are examined. Their narratives propose a new perspective on the subject, whose construction is shaped by categories such as ethnicity, gender, and religion, presenting a postcolonial critique. This reveals a new paradigm that regards this way of understanding reality as a fundamental axis in the construction of a notion of subjectivity.

Keywords
new paradigms technologies of the self Foucault gender women's literatura

1. INTRODUCCIÓN

En este trabajo adoptaré la noción propuesta por Michel Foucault denominada técnicas de sí , que entiendo como las prácticas a través de las cuales un sujeto se enfrenta consigo mismo en un contexto particular. Se podría decir, entonces, que este se identifica como ser consciente, espiritual y poseedor de una vida psíquica desde la que se relaciona con los otros. En su texto Hermenéutica del sujeto, el filósofo francés afirma que "La épiméleia [...] es una actitud, una actitud en relación con uno mismo, con los otros, y con el mundo" (Foucault,1987, p. 35). Siguiendo esta definición y en concordancia con su libro Tecnologías del yo , Foucault (2008) describe el concepto como un cambio o modificación en la conducta, apelando a que estas técnicas "permiten a los individuos efectuar [...] cierto número de operaciones sobre su cuerpo y su alma, pensamientos, conducta [...] obteniendo así una transformación de sí mismos con el fin de alcanzar cierto estado de felicidad, pureza, sabiduría o inmortalidad" (p. 48). De esta manera, dicho concepto remite a una autopercepción identitaria del sujeto con un nivel de conciencia amplio, en tanto se asume como parte de un contexto social determinado.

A su vez, propondré la hipótesis de que esta concepción experimenta en la actualidad un cambio de paradigma, puesto que el individuo se ve a sí mismo atravesado por unas coordenadas diversas y en constante mutación: "una época como la nuestra, signada por la caída de las instituciones, del Otro, de una moral unificada, en síntesis, una época atravesada por la caída de un universo común de significaciones" (Gulman, 2024, p. 276). En este cambio de arquetipos se conserva un objetivo común: contar una verdad sobre sí mismo sin evadir aquello que muchas veces resulta incómodo para llegar finalmente a un proceso de depuración que resulte esclarecedor para su estabilidad individual y posteriormente para la relación con los demás. Añadiré el cambio de paradigma de las nuevas manifestaciones en la escritura de mujeres en Latinoamérica a las ya mencionadas técnicas de sí propuestas por Foucault y estableceré una relación entre ambas en la que una es la posible actualización de las otras.

Este tema no ha sido trabajado antes como propuesta de nuevos paradigmas ligados a las técnicas de sí o la terapéutica psicoanalítica, aunque sí existen artículos que abordan algunos de los temas desde enfoques diferentes, que se utilizarán en este trabajo. La relación entre la teoría foucaultiana, particularmente aplicada a las dinámicas de poder, y el pensamiento feminista ha sido trabajada por autores como Patricia Amigot y Margot Pujal (2006). Natali Incaminato (2024) explora y analiza las obras de dos autoras argentinas en su colindancia con la obra de Foucault, con enfoque en la influencia de este autor en la literatura de mujeres.

A su vez, Alejandra Amatto (2020) habla desde una perspectiva histórico-social de lo que ella denomina "literaturas del descontento realista" con relación a la obra de Mariana Enríquez y Liliana Colanzi. Por su parte, Catherine Vásquez (2014) desarrolla el concepto de técnica de sí para aplicarlo a la teoría queer , vista como una aceptación de las nuevas maneras de ejercer la sexualidad. Catalina Forttes (2021) analiza la representación de la maternidad ligándola con nociones del psicoanálisis, un recurso que también emplearé, pero en relación con el concepto de las técnicas de sí . De este modo, se mantiene una línea de pensamiento que, si bien se sirve de textos previos, ofrece una propuesta original con respecto a ellos.

De acuerdo con Molina Barea (2022), a partir del concepto de deconstrucción "Derrida se afana en instalar la ausencia en el lugar de esta subjetividad, para así deconstruir la noción de intencionalidad que soporta los actos de habla" (p. 194). Según esta autora, la noción de subjetividad sería susceptible a los cambios que se dan a partir del lenguaje. Analizaré estos cambios y los nuevos paradigmas planteados a través de la creación literaria como uno de los modos de ver hacia adentro y a la vez ser consciente de la realidad. Dicha manifestación continúa latente en el espíritu colectivo de una época a través de la ficción, como se argumentará más adelante. Esta disciplina fue importante en las teorías elaboradas por Foucault, pues revela ciertas realidades empíricas: "Los planteamientos de Foucault se distancian de conceptos tradicionales y modernos como verdad, sujeto, discurso e historia, y cómo es que este distanciamiento le posibilita llevar a cabo análisis complejos, novedosos y no lineales" (López, 2020, p. 66). Por esta razón, conforme al objeto de estudio, escogeré una literatura que exprese la identidad del sujeto latinoamericano, sus maneras de sobrellevar la lucha consigo mismo y de regularse a partir de mecanismos sociales.

De acuerdo con una lectura psicoanalítica de Foucault, la verdad se plasma en forma de deseos inconscientes, como la pulsión de muerte, la violencia u otros métodos comunes de manifestación de la realidad psíquica del sujeto. La pulsión de repetición es otro ejemplo: "Desaparecida la lepra, olvidado el leproso, o casi, estas estructuras permanecerán. A menudo en los mismos lugares, los juegos de exclusión se repetirán, en forma extrañamente parecida" (Foucault, 1967, p. 8). El pensamiento foucaultiano se afanará en desentrañar las posibilidades del conocer humano sin buscar definirlo, delimitarlo, sino más bien con el fin de estudiarlo desde una arqueología: "Todo el pensamiento moderno está atravesado por la ley de pensar lo impensado, [...] de desenajenar al hombre, [...] de levantar el velo de lo Inconsciente, de absorberse en su silencio o de prestar oído a su murmullo indefinido" (Foucault, 2012, p. 318). Plantearé, a continuación, una propuesta que parece ir en consonancia con este desentrañamiento.

Apelo a un tipo de literatura que expresa los deseos más profundos de un sujeto fragmentado de manera novedosa y radical, como lo hacen en sus obras las autoras sudamericanas Mónica Ojeda, Mariana Enríquez y Liliana Colanzi. Ellas hacen "literatura de lo incómodo", expresando que la manera de relacionarse consigo mismo del sujeto es a partir de un enfrentamiento con sus verdades inconscientes. Este tipo de literatura, más actual y novedosa, busca confrontar al lector para que este haga una toma de conciencia. Según Foucault (1987), el humano aún sigue buscando una cierta armonía en su vida, para ello recurre a diferentes prácticas: "Se encuentran, por ejemplo, la técnica de la meditación, la técnica de la memorización del pasado, la técnica del examen de conciencia" (p. 35). En la época actual, algunas de estas prácticas permanecen, otras han evolucionado, pero en la mayoría de los casos, como por ejemplo en el psicoanálisis, se busca acceder a las verdades inconscientes por medio del lenguaje. Así, "El psicoanálisis en la actualidad puede configurarse como una práctica de libertad que, como resistencia, habilite otras posibilidades de subjetivación frente a las normativas de optimización en el gobierno tecno-científico" (Gulman, 2024, p. 275). La afinidad entre el psicoanálisis y las técnicas de sí podría, entonces, guardar una relación con la creación literaria en tanto manifestación o revelación de contextos socioculturales.

El corpus ha sido seleccionado con la finalidad de aplicar el concepto técnicas de sí como enfrentamiento a la verdad de un sujeto, específicamente en un material literario rico en diversidad y que recientemente ha presentado cambios significativos. Así, veremos reflejada la diversidad que posee el ámbito latinoamericano, y en particular el sudamericano, escogiendo tres escritoras cuyos países de origen son diferentes, pero que a su vez representan el espíritu latinoamericano. Mónica Ojeda, escritora ecuatoriana, busca enfrentar al lector a temas tabú como el abuso sexual intrafamiliar, la violencia de género, la imposibilidad de las infancias para nombrar situaciones de injusticia que se dan dentro del ámbito doméstico. La argentina Mariana Enríquez describe un contexto más urbano, plagado de desigualdades económicas, discriminación, racismo y abuso de poder policial, entre otros factores. La boliviana Liliana Colanzi intenta desentrañar el horror que existe en las relaciones de amor o desamor profundamente marcadas por el abandono paterno, la sobreprotección materna, el indigenismo visto como un problema y otras problemáticas en un contexto de marginalidad y carencias de todo tipo. Los textos de estas autoras mantienen una relación, ya que todas relatan las desigualdades de género, de clase, de raza, en contextos de marginalidad y apelando a una crítica interseccional.

El análisis del concepto de identidad nos lleva a indagar la relación de la narrativa literaria con la teoría psicoanalítica a la que Foucault dedicó estudios exhaustivos. El filósofo francés cuestiona la posibilidad de que el psicoanálisis sea la solución para las problemáticas de las personas: "Foucault y Freud encajan y desencajan constantemente" (Gulman, 2024, p. 300). Sin embargo, no es posible negar la relación que existe entre el concepto técnicas de sí y la terapéutica lacaniana, como se indica en Historia de la locura en la época clásica (1967): "Toda cura es, pues, al mismo tiempo que una práctica, una reflexión espontánea sobre sí mismo y sobre la enfermedad, y sobre la relación que entre ambos establece" (1967, p. 95). Si bien el filósofo francés cuestionó la escucha freudiana, equiparable a su juicio a la confesión católica, vale la pena señalar los puntos de congruencia que existen entre ambos pensadores.

Según Claudia Zorrilla (2023): "Lenguaje y sujeto no son dos tópicos vertebrales en la reflexión de Foucault, sino un único entramado en el que literatura, desaparición del sujeto y ética se encuentran[,] vinculando diferentes trayectos de un mismo recorrido" (p. 27). Dado el carácter dinámico y transformador que tiene el arte en el desarrollo del individuo y considerando que la construcción literaria se encuentra íntimamente relacionada con realidades propias del ser humano, ligaré el concepto foucaltiano de técnicas de sí con la manera en que la literatura trabaja sobre las áreas inconscientes de la identidad del sujeto, integrando una perspectiva interseccional que pone en evidencia las estructuras de poder opresivas en las que está inmerso por condiciones de raza, género y estatus social, entre otras.

2. TÉCNICAS DE SÍ COMO UN ACERCAMIENTO A LA VERDAD

Vale la pena hacer explícito que en la actualidad la fugacidad de las relaciones interpersonales, la disgregación del núcleo familiar y la inmediatez de los vínculos afectivos han modificado el actuar de los individuos. A su vez, el creciente uso de los medios de comunicación, el trabajo en línea y las redes sociales han contribuido al crecimiento exponencial de información, acelerando los tiempos y por ende el ritmo de vida de las personas. Esto ya lo había anunciado Zygmunt Bauman en Modernidad líquida, al señalar que "Los poderes globales están abocados al desmantelamiento de esas redes [...] Y el derrumbe, la fragilidad, la vulnerabilidad, la transitoriedad y la precariedad de los vínculos y redes humanos permiten que esos poderes puedan actuar" (Bauman, 2004, p. 23). Aquí el autor ya nota que la inmediatez de los vínculos responde a políticas opresoras que los atraviesan y los transforman. Así, de acuerdo con su argumento, se estructuran dinámicas de poder ejecutadas a partir del cumplimiento de roles jerárquicos.

Azucena González Blanco (2019) diferencia entre el esencialismo y la postura foucaultiana en la que se pasa a la interpretación, pero no ya desde una objetividad en la imagen, sino desde un abanico de posibilidades: "El ojo ya no mira una 'realidad objetiva', ya no percibe fielmente lo que sea la realidad: el ojo es el ojo del lector, el ojo que atiende a los signos de la escritura" (p. 9). La autora nos introduce a la mirada del filósofo francés, una mirada que, al estar estrechamente ligada a la escritura, se deslinda de un esencialismo y se acerca a una perspectiva psicoanalítica equiparable con la interpretación lacaniana de lenguaje. Según Gulman (2024), "La clave analítica foucaultiana [...] entreteje prácticas de sí--prácticas de gobierno--prácticas de veridicción" (p. 276). En este sentido, las técnicas de sí aplicadas a las nuevas maneras de expresión cultural, como la literatura, vienen a desmantelar ambigüedades y a otorgar voz a los colectivos subalternos en medio de un contexto cada vez más carente de autorreflexión.

De acuerdo con Bauman, los procesos de aceleración no logran dar los resultados que se esperarían, pues si bien tenemos un exceso de información, esta no consigue llenar el vacío de las sociedades occidentales, sino que más bien las convierte en una sociedad consumista de consejos y mandatos instaurados que están lejos de acercarse a un trabajo personal. "Lo que se ha roto ya no puede ser pegado. Abandonen toda esperanza de unidad, tanto futura como pasada, ustedes, los que ingresan al mundo de la modernidad fluida" (Bauman, 2004, p. 27). Para Foucault, la toma de conciencia responde a una manera de no hacer oídos sordos a las desigualdades de poder, sino más bien a un cuidarse o procurarse cierta salud mental, espiritual, corporal:

Estas prácticas estaban constituidas en griego como epimelesthai sautou , "el cuidado de sí", "la preocupación por sí", "el sentirse preocupado, inquieto por sí". El precepto "ocuparse de uno mismo" era, para los griegos, uno de los principales principios de las ciudades, una de las reglas más importantes para la conducta social y personal y para el arte de la vida. (Foucault, 2008, p. 50)

Foucault "analiza cómo ciertas prácticas éticas relacionadas con el hablar franco y decir la verdad han fungido a lo largo de la historia como mecanismos de resistencia frente a los ejercicios de poder operados de diferentes maneras" (López, 2020, p. 65). Por esta razón, cada vez se apela más a un conocimiento del psiquismo y de los procesos inconscientes para lograr un adentramiento en la cuestión personal que no esté supeditada a mandatos estratégicos funcionales a los mecanismos de poder. El filósofo francés afirma: "El lenguaje y las formulaciones morales actúan directamente sobre el cuerpo" (Foucault, 1967, p. 107). Si queremos hablar de responsabilidad sobre uno mismo y los otros, adentrarse en terrenos del inconsciente puede ser de gran ayuda, pues el sujeto del psicoanálisis asume de antemano un estatus de extranjería, de otro que desconocemos pero que nos habita, se presenta ante nosotros un enigma en torno a lo negado o reprimido. Esta "Ley-Lenguaje [...] que el psicoanálisis se esfuerza por hacer hablar[,] ¿no es aquello en lo que toda significación toma un origen más lejano que él mismo, pero también aquello cuyo retorno ha sido prometido en el acto mismo del análisis?" (Foucault, 2012, p. 364). Si bien habrá opiniones disímiles entre la teoría freudiana y la del filósofo francés, se asume que se conectan en el aspecto del empleo del lenguaje como herramienta terapéutica.

En los comportamientos sociales existe además una pérdida de las prácticas espirituales: "Esta noción de la preocupación por uno mismo está en la actualidad un tanto perdida en la sombra" (Foucault, 2008, p. 36). Foucault explica el fenómeno a partir de la influencia de una moral católica que operó como superadora de la griega antigua. En la actualidad se acrecienta el acento en la importancia del cuidar el cuerpo, ejercitarse, comer bien, pero se cae en la superficialidad, en la justificación de la violencia y en un individualismo extremo: "Las sociedades --neoliberales-- contemporáneas tienden a una subjetivación individualizante y a la mercantilización de prácticas con las que los individuos se hacen a sí mismos" (Gulman, 2024, p. 277). Es, por lo tanto, más fácil adaptarse a las normas de convivencia que manifestar nuestros verdaderos deseos, sobre todo porque enfrentarse a las verdades tiene un costo, que Lacan definía como angustia. En la literatura hallamos esta expresividad de lo angustiante con un carácter más espontáneo y libre de moralejas sobre lo que se debe o no se debe hacer.

El tratamiento de los procesos mentales siempre es de alguna manera visto como problemático, y esto lo podemos corroborar en la postura de Foucault (2012) acerca de la locura y de cómo lo otro es rechazado si no se ajusta a una línea tradicional histórica. "La historia de la locura sería la historia de lo Otro" (p. 17). Es por esta razón que todo trabajo interno conlleva una huella inherente y el estigma de la falta. Preguntarse sobre la propia cordura sería dudar de ella y la sociedad occidental conserva esta huella epistémica, que difícilmente se podrá eliminar a través de los años. Lidiar con los propios demonios, sea de la manera que sea, involucra un trabajo que muchas veces puede resultar una carga para el sujeto.

El hecho de no conocerse implica también estar distraído en cosas del afuera, algo que los griegos consideraban un defecto en la construcción del carácter de la persona. Ellos desarrollaban un cuidado integral de sí mismos, práctica que exigía disciplina y esfuerzo, y esto los llevaba a una búsqueda espiritual que comprendía abandonar el ego para trabajar en mejorar como seres humanos. Según Foucault (2008), el mandato del oráculo en realidad significaba "'No supongas que eres un dios'. Otros comentaristas sugieren que significaba: 'Ten seguridad de lo que realmente preguntas cuando vienes a consultar al oráculo'" (p. 51). En todo caso, ser capaz de ver y asumir una verdad implica humildad y una capacidad grande de introspección; el cuidado de sí griego tenía que ver con un esfuerzo y un desempeño genuino de actividades espirituales y físicas no centradas en el ego propio. Foucault apela a un develamiento de aquello de lo que se tenía una idea remota, lejana, situando al psicoanálisis como la única disciplina humana en la que realmente emerge el deseo en estado puro, sin el velo de la conciencia:

En tanto que todas las ciencias humanas solo van hacia el inconsciente en la medida en que le vuelven la espalda, esperando que se devele a medida en que se hace, como a reculones, el análisis de la conciencia, el psicoanálisis señala directamente hacia él. [...] Va hacia el momento --inaccesible por definición a todo conocimiento teórico-- [...] donde los contenidos de la conciencia se articulan o más bien permanecen abiertos sobre la finitud del hombre (Foucault, 2012, p. 363).

En ese sentido, el objetivo principal de este trabajo es recapitular las prácticas griegas, pero sin dejar de lado la importancia de la creación estética. En el vínculo con lo literario se diluye un sujeto escindido del lenguaje o del mundo para dar lugar a una unidad que surge espontáneamente, tal como lo ha hecho el discurso ético en la literatura latinoamericana contemporánea, como un posicionamiento propio, intuitivo, deconstructivo y contrahegemónico.

3. HACIA UNA LITERATURA DE LAS TÉCNICAS DE SÍ

En la literatura latinoamericana contemporánea se observa un creciente protagonismo de las voces femeninas, particularmente de autoras jóvenes cuyas obras reconstruyen y renuevan las narrativas tradicionales del continente. Este fenómeno no solo refleja una transformación cultural que busca la emancipación del colectivo femenino, sino también una reconfiguración de los espacios de agencia de las mujeres en la industria literaria, ya que han ganado visibilidad y reconocimiento en los últimos tiempos. "Estamos frente a un nuevo momento de la literatura latinoamericana y este requiere de nuevas herramientas analíticas" (Amatto, 2020, p. 211). De manera individual, pero con efectos colectivos, se gesta una necesidad de diferenciarse de los discursos masculinos que fundaron los cimientos de la hegemonía de la literatura mal llamada universal: "No es una novedad que ya en los textos en que Foucault se ocupa de la literatura no aparezca solo un análisis de las posibilidades del lenguaje, sino que el interés principal sea realizar un cuestionamiento al sujeto" (Zorrilla, 2023, p. 28). De este modo, sostengo que en el pensamiento del filósofo francés se apela a una crítica de los modelos esencialistas, empleando un análisis más bien arqueológico de las construcciones del conocimiento.

Foucault hablaba ya de la cuestión literaria en tanto acción emancipadora: "El concepto de lectura en Foucault va indisociablemente unido [al] concepto de experiencia. El sentido en que Foucault asume el término se clarifica cuando afirma en varias ocasiones que sus libros han de concebirse como 'experiencias que impulsan al cambio'" (González Blanco, 2019, p. 11). Por otro lado, el concepto técnicas de sí aparece como una respuesta a su planteamiento acerca del poder, específicamente en referencia a los cuerpos. Este concepto puede relacionarse con la selección literaria con la que aquí se trabaja, pues en ella se advierte una mirada ficcional sobre la tensión y violencia que opera en Latinoamérica en relación con los cuerpos femeninos: "Foucault es y ha sido de gran influencia en las nuevas teóricas que promueven al cuerpo como eje fundamental del ejercicio del poder sobre la población" (Vásquez, 2014, p. 7). La temática del daño sobre los cuerpos infantiles, queer o femeninos atraviesa las páginas de estos textos literarios, lo que permite nombrarlos. Esta agencia que adquieren los cuerpos violentados aporta información nueva a la propuesta foucaultiana.

Helena Usandizaga (2023) explica: "Observamos que la migración, la violencia, la desigualdad y las agresiones al medio que se sitúan en un mundo capitalista y neoliberal son el frecuente entramado de las narraciones" (p. 2). La autora también destaca la forma en que se produce el abordaje de los textos, en los que se muestran abusos, violaciones, discriminación, etc. "Estas escritoras sugieren y formulan las subjetividades disruptivas y no canónicas que se construyen y que conviven, con suerte diversa, en este mundo conflictivo" (p. 3). En este sentido, y siguiendo la línea de la autora, podemos aventurar que "La literatura puede pensarse como una de esas formas desde las que en nuestra época el sujeto logra experimentar la liberación de su existencia" (Zorrilla, 2023, p. 31). Visto en retrospectiva, el sujeto de la literatura ha dado un importante giro, que deconstruye lo que hasta ahora se entendía como identidad.

Tomaré como primer ejemplo el cuento "La deuda", de la boliviana Liliana Colanzi, publicado en la compilación de relatos breves Ustedes brillan en lo oscuro (Colanzi, 2022), en el cual se plantean temas incómodos, pero a la vez profundamente familiares y comunes en la sociedad latinoamericana, a saber: una figura materna confusa y ambigua y una sobrina en un paisaje plagado de tensión que va creciendo hasta la desesperación. Según Gasparini (2018), en las creaciones de Colanzi existe "Una nueva forma de narrar en la que lo ominoso irrumpe con la recuperación de viejos temas de la narrativa de terror" (p. 51). Los personajes se internan en un viaje rumbo a tierras desconocidas, grises y que parecen presagiar el mal. Van a saldar "la deuda" de la tía, dato que desconocemos mientras avanza la narración y que se devela como clímax de la trama. A su vez, la sobrina debe lidiar con un embarazo que mantiene en secreto. La anfitriona del hostal le revela a la joven: "Ella es tu madre, aunque te diga lo contrario. Esa que viste en las fotos es una mujer cualquiera, compró fotografías viejas en los cachivacheros para darte una historia en que creer" (Colanzi, 2022, p. 68). Así, la tía cumple con sus responsabilidades, pero no desea ser la madre de la niña, deslindándose emocionalmente del vínculo.

Este cruce con la verdad concluye con la estocada final, en la que la tía lleva a la sobrina al encuentro con un hombre que desconoce, pero con quien se dispone a saldar la deuda ya mencionada: "Mi tía lo saluda con la mano. El viejo estira al brazo hacia el costado, el sol reverbera en el metal de la escopeta. Contengo la respiración; en ese momento empiezan las contracciones" (Colanzi, 2022, p. 69). El final del relato indica dos datos importantes: primero, que el hombre que está frente a ellas es un personaje imprescindible, y en un segundo momento, se anuncia que el bebé de la joven está a punto de nacer, todo esto en una situación de privación y precariedad que se va describiendo en el desarrollo de la historia, aspectos que reflejan una postura interseccional, en la que las mujeres son víctimas por su condición económica, pero también por su género. A la vez, los personajes deciden enfrentarse a sus realidades más dolorosas, encarnadas en constantes repeticiones que los acechan.

El cuento "Los ojos más verdes", presente también en Ustedes brillan en lo oscuro , narra la historia de una niña que está en crisis con su pasado mestizo: una madre de clase social baja, poca educación, tez morena, y un padre de ascendencia italiana, descrito como un hombre rubio de ojos azules. Desde el momento en que la historia es planteada existe un conflicto en la identidad de la niña: el hecho de que su padre sea alguien de una "calidad racial" superior y su madre haya tenido "la suerte" de encontrarlo, un tópico central de una cultura mestiza. La joven recibe todo tipo de comentarios al respecto: "Es una chica guapa, dijo, una lástima que no haya sacado los ojos de su padre" (Colanzi, 2022, p. 72). Aquí hallamos un planteamiento central en la historia colonial: que la cultura dominante sea la que impone modelos de belleza que se conciben como más aceptables que los de la cultura dominada. Colanzi propone, entonces, una crítica interseccional a esta estructura de pensamiento, que condena a culturas colonizadas a la pobreza y segregación.

Así, Ofelia cree que su imagen se ve opacada por sus ojos oscuros, símbolo de la herencia materna que rechaza y de la que se avergüenza. Según Beatriz Ramírez Grajeda (2017), "La identidad es efecto de esa continua negociación, en la que el sujeto tiene que construir los sentidos que logren un lugar para él en la mirada de los otros (p. 197). Así, la joven se encuentra dividida entre el deseo de parecerse a su padre y el amor a su madre, en una lucha ambigua por encontrar su identidad en una sociedad en la que el color de los ojos puede representar mayor valía o estatus social. Si bien el tópico del mestizaje es de uso frecuente en la literatura, el texto se muestra abierto a la interpretación del lector: "Frente al autor que reconoce e impone la unidad de la obra, la figura del lector que diversifica y disemina las posibles lecturas, siempre múltiples" (González Blanco, 2019, p. 12). El acto mágico que realizará la protagonista para cambiar su color de ojos será el disparador de los posibles finales que se desatarán a partir de ese hecho. Ofelia acudirá a un brujo, quien le prometerá cumplir su deseo a cambio de algo. "Encandilada con su propio reflejo, se acercó para besarlo" (Colanzi, 2022, p. 75). El final presenta dos posibles salidas: el precio que tuvo que pagar al ver la oscuridad que la invade, que desconocemos, pero podemos intuir, o el cumplimiento de su sueño tan deseado como un presagio de que es posible cambiar el destino.

Por otro lado, en la obra de la ecuatoriana Mónica Ojeda existe una tendencia a dar voz a las personalidades infantiles. Los abusos y el maltrato dentro del ámbito familiar coexisten con los personajes de una manera sumamente violenta, rodeada de ambigüedad y silencio. El tema del aborto aparece de manera explícita en las páginas de Las voladoras (Ojeda, 2020); un ejemplo lo encontramos en el cuento "Sangre coagulada": "Sé que las criaturas nacen y mueren, y que algunas ni siquiera nacen, por eso no pueden morirse [...]. De nuestros vientres sale la muerte porque lo que heredamos es la sangre" (Ojeda, 2020, p. 25). Al ser abandonada por su madre, la protagonista es recibida por su abuela, una anciana que realiza abortos clandestinos, requerida y repudiada a la vez por la gente del pueblo.

La doble moral en la que viven las dos mujeres se presenta como una metáfora del mundo actual, donde el aborto es satanizado, pero a la vez practicado en secreto por una gran cantidad de personas. "Los cuentos de Ojeda [...] ocurren en una naturaleza potente, donde los volcanes aparecen como deidades que generan fertilidad en una tierra pero que también destruyen" (Usandizaga Lleonart, 2023, p. 12). Así, los embarazos se presentan violentos, carentes de deseo, muchas veces producto de abusos o violaciones, dentro de la sutileza de un paisaje andino plagado de antiguas mitologías y que es testigo de los actos humanos más terribles. Ligando la potencia de los deseos inconscientes en el texto analizado con la descripción que Foucault (2012) hace del psicoanálisis, podemos verlo como un "Sistema de los inconscientes culturales[,] el conjunto de estructuras formales que harían significativos los discursos míticos" (p. 368). La realidad del aborto, que en un pasado no muy lejano buscaba silenciarse, surge con fuerza en las páginas de este relato, dándoles voz y lugar a hechos que muchas veces se pierden en un silencio ancestral.

Un tema que aparece en "Sangre coagulada" y que representa quizá el tabú más grande en la literatura latinoamericana es el abuso sexual contra las infancias. Este cuento revela cómo una niña de trece años es violada mientras duerme por un trabajador de la finca de su abuela, y este hecho se narra desde la perspectiva de alguien que aún no logra poner en palabras lo ocurrido: "Él me abrazaba, me hablaba de su hija y de lo difícil que era ser padre de una niña guapa. Yo le contaba que nunca había conocido al mío [...]. Entonces él me decía: Pobre ranita que no tiene papi, y me daba besos distintos a los de mi abuela" (Ojeda, 2020, p. 24). Lo velado del abuso desde una óptica infantil cobra mucha relevancia, dejando en evidencia que las palabras muchas veces pueden decir más que los hechos. En la ficción de Ojeda, los personajes infantiles aparecen desprovistos de un lenguaje que les permita nombrar el hecho y, sin embargo, se les otorga una voz. En Mandíbula (Ojeda, 2018a) abundan las relaciones disfuncionales entre mujeres. Madres e hijas, maestras y alumnas, amigas, son las protagonistas. En este sentido, la autora desarticula cualquier tipo de posible romantización de la amistad o de la fraternidad entre mujeres, y explora la posibilidad del odio o del amor como mero complemento del odio.

Siguiendo el curso del análisis, encontramos a Mariana Enríquez, autora argentina cuyo estilo literario ronda el género del terror gótico, que se basa principalmente en narrar los miedos más comunes de las sociedades que habitan en las grandes urbes. Su literatura expresa problemáticas de personajes en contextos de marginalidad, carencia, uso de drogas y violencia policial, y está teñida de un tono taciturno y melancólico. De acuerdo con Claudia Quiñones Gámez (2022), la propuesta de Enríquez en dichos relatos es la siguiente: "Crear una catarsis en el lector que sea reflejo o bien de la situación política de la Argentina del momento o las reminiscencias a épocas anteriores, la situación social y cultural u otros factores sociales a determinar" (p. 106). Aquí sería pertinente mencionar que la literatura de Enríquez entra en la categoría de destacar realidades propias de un identitario cultural afín a las técnicas de sí foucaultianas, y se instala como una de las principales narradoras de denuncia en Sudamérica.

Dado que su obra ha sido ampliamente estudiada, mencionaré algunos de los relatos más representativos de su nuevo libro, Un lugar soleado para gente sombría (Enríquez, 2024), sin dejar de destacar que en toda su producción se habla de la marginalidad de las personas en situación de calle, de las secuelas de las dictaduras militares en Sudamérica y de los conflictos políticos recientes, como ocurre en los cuentos "El chico sucio", "El patio del vecino", "Chicos que vuelven" o "Cuando hablábamos con los muertos". Si bien en toda la obra de la autora está presente esta crítica, atenderé a su nuevo texto, con la finalidad de actualizar lo hasta ahora dicho acerca de ello.

En el cuento "Ojos negros" se narra la situación de tres personas que se dedican al servicio social en las calles, es decir, que trabajan con la gente carenciada de la ciudad, se encargan de llevarles comida, agua y en ciertos casos cobijo: "Aunque no los contaba, podía jurar que cada noche había más. Durante el día casi todas las personas sin techo de Plaza Congreso se esfumaban" (Enríquez, 2024, p. 213). En el cuento se narra una realidad común en las ciudades latinoamericanas: el contraste entre lo avanzado de una cultura urbana y la pobreza y precariedad, que cohabitan en un mismo espacio y tiempo. Al igual que en el segundo relato de Colanzi, aquí se expresa en el título un rasgo común propio del mestizaje: los "ojos negros". Si bien en el texto se alude a la figura fantasmagórica de dos niños que aparecen por la noche para aterrorizar o dañar a las personas, en un sentido más amplio nos remite a lo horroroso de la vida en la calle, a la parte más oscura de la marginalidad. La elección del título dice mucho acerca de quienes son los portadores de ese color de ojos, de su realidad y de lo que implica entrar en ese universo de carencia.

Otro de los cuentos que para fines de este trabajo es primordial mencionar es "Metamorfosis", publicado en la misma compilación. Aquí la autora hace frente a uno de los problemas más presentes y a la vez de los que menos se habla en la historia de las mujeres: el temor al envejecimiento del cuerpo. Barria-Asenjo et al. (2023) Subrayan que "La importancia que tomaría después el cuerpo en la construcción de la subjetividad, pues la tramitación subjetiva no es posible sin el cuerpo" (p. 174). Esta exteriorización del trauma trasladado al cuerpo femenino pone en palabras algo antes no dicho: el miedo y la angustia que siente la mujer al percibir que ya no es joven y, por lo tanto, no será deseada. Temas como una endometriosis dolorosa, operaciones y cirugías complicadas, la menopausia, todas ellas dolencias que empiezan a ponerse en palabras en los textos como si no hubieran existido antes, quizá en un intento de mantenerlas en la esfera de lo doméstico. Gasparini (2018) sostiene que "El terror es fundamentalmente un efecto emocional sobre un sujeto" (p. 51). Estas narrativas enfrentan un trauma que puede corresponder a un miedo del pasado y al temor a que se repita.

En referencia a la literatura de Enríquez y Colanzi, Amatto (2020) expresa: "La violencia en todas sus manifestaciones (principalmente la política y la patriarcal), el colapso ambiental, las crisis identitarias, la migración y la brutalidad del sistema capitalista en general, no son, por sí mismos, los asuntos plenamente novedosos de sus escrituras" (p. 214). Se observa, entonces, la manifestación del discurso perverso de una sociedad que se ampara y justifica en instituciones como la familia o el Estado. Para Catalina Forttes (2021), lo que busca esta nueva literatura es "Llamar la atención sobre las ansiedades que en nuestra cultura suelen justificar la intervención patriarcal" (p. 287). Así, se busca romper con una hegemonía propia de los discursos patriarcales, que buscan minimizar e invisibilizar aquellos actos cometidos contra la población vulnerable. Sandra Gasparini (2018) afirma que en estos textos hay "Un marco narrativo complejo, pleno de autorreferencialidad y de guiños. Es el caso de [...] Mariana Enríquez, [...] y Samanta Schweblin, [... que] han abierto un camino en ese sentido (p. 52). Apelar al miedo o al terror para generar un efecto en el otro es la propuesta de estas autoras.

Lacan (2013) se refería a la angustia que existe cuando se revela una verdad que se había mantenido en el campo de lo reprimido: "La angustia cuya fórmula debemos aportar es una angustia que nos responde, una angustia que provocamos, una angustia con la que, llegado el caso, tenemos una relación determinante" (p. 69). De acuerdo con el autor, existe en este sentimiento una incomodidad que obliga al sujeto a ejecutar una acción para salir de ese sitio, lo moviliza promoviendo el cambio. El sujeto experimenta esa angustia como una sensación de intolerancia extrema, y es la que lo activa para que modifique su conducta y mire hacia adentro en un intento por aliviar ese dolor. "Convertirse en algo que nunca se ha sido[,] tal es, me parece, uno de los elementos y uno de los temas fundamentales de esta práctica de uno sobre sí mismo" (Foucault, 1987, p. 54). Es posible, por lo tanto, retomar en este punto las técnicas de sí , que muestran cómo el sujeto es capaz de adoptar una postura autocrítica que lo saque de esa parálisis para permitirle tomar decisiones más conscientes.

De acuerdo con el planteamiento de la teoría psicoanalítica, la herramienta que posibilita la cura es el lenguaje. "En el acto de hablar [...] en el acto de nombrar, la naturaleza humana, como pliegue de la representación sobre sí misma, transforma la sucesión lineal de los pensamientos en un cuadro constante de seres parcialmente diferentes" (Foucault, 2012, p. 301). Así, cuando el paciente pronuncia el nombre de las cosas, estas adquieren una presencia, se establecen como hechos efectivos en la realidad del sujeto. La literatura opera en tanto generadora de sentido, posee un lenguaje capaz de transmitir y otorgar luz a las realidades que, por diversas causas, antes no habían podido ser nombradas.

Barria-Asenjo et al. (2023) señalan que "desde los inicios de la edificación de la estructura psicoanalítica, la palabra posibilitó la apertura hacia una nueva modalidad de la cura" (p. 167). En esta línea, Lacan (2013) afirma que "en el análisis la curación venía por añadidura [...]" y que "nuestro deber es mejorar la posición del sujeto" (pp. 67--68). La relación entre psicología, psicoanálisis y literatura fantástica es una de las variantes de mayor importancia para el estudio de las complejidades y, en lo particular, de las técnicas de sí . Freud ya analizaba el lenguaje como una metáfora de los conflictos entre los seres humanos, y para ese mismo fin lo utiliza la literatura . Para Mónica Ojeda (2018b), esto se puede entender perfectamente con una metáfora: "Siempre lo he dicho: la familia [es] a veces el monstruo debajo de la cama. Y nosotros somos el monstruo que está encima[,] cubriéndose con la sábana" (p. 11). En este sentido, la literatura cumple un fin ético, al enfrentar el discurso tradicional y sumergirse en terrenos donde no operan las reglas de la razón.

Haciendo una lectura de Freud, Forttes (2021) afirma que "Lo 'ominoso' sería una alteración o irrupción en el espacio y el tiempo del hogar y la incertidumbre intelectual que se genera en el momento en que se desfamiliariza lo familiar" (p. 291). Aquí es donde se encuentra el terror, en el desconocimiento de la identidad de aquello que es cotidiano. Este confrontamiento otorga sentido al discurso de las infancias, pero también de otros grupos vulnerables. El acto de presentar una situación que desenfoque al lector tradicional y lo sitúe en un espacio diferente, pero a la vez cercano, puede operar como otredad generadora de cambio. Según Foucault (1987), "Salir de la stultitia , dado que esta se define por la no relación con uno mismo, es algo que el propio individuo no puede llevar a cabo por sí mismo [...] no puede lograrse más que por la mediación del otro" (p. 60). Así, se asume que la literatura, ya sea de terror o de lo incómodo, como mediadora del discurso del otro, del que carece de voz, opera como un enfrentamiento que devela verdades relevantes para el sujeto que se enfrenta a ellas.

A la vez, los nuevos paradigmas presentes en estas propuestas literarias pueden expresar contenidos profundos como la muerte de un ser querido, el duelo o el rechazo. Al respecto, Amatto (2020) afirma que "aventuro la denominación de literaturas del descontento realista para agrupar la mayor cantidad de rasgos discursivos que atraviesan las escrituras de estas narrativas" (p. 215). Hay en este estado de crudeza una relación intrínseca con la verdad, que en este caso no es solo individual, sino que nos incluye como humanos dentro de un colectivo social poseedor de sentimientos similares, nos lleva a identificarnos dentro de unas categorías y a tomar conciencia del carácter interseccional de nuestra experiencia cotidiana.

4. CONCLUSIONES SOBRE LA LITERATURA ACTUAL LATINOAMERICANA COMO EXPRESIÓN DE LA VERDAD DEL SUJETO O TÉCNICAS DE SÍ

En este trabajo se ha analizado una serie de textos representativos de una totalidad y que a su vez incursionan en cambios paradigmáticos en la literatura. "La deuda", de Liliana Colanzi, ha servido para evidenciar la ambigüedad y disfuncionalidad en los vínculos fraternos. En "Los ojos más verdes" encontramos un conflicto habitual en la sociedad latinoamericana: la ausencia de identidad en el mestizaje y la existencia de jerarquías de carácter interseccional a través del juicio que se hace de las personas por sus rasgos físicos. En la obra de Mónica Ojeda hallamos cuentos como "Sangre coagulada", en el que se expresa el abuso en un lenguaje infantil plagado de silencios y ambigüedades que escapan al concepto de verdad y proponen más bien un estudio psicoanalítico del actuar humano. En Mandíbula , en cambio se logra establecer la imposibilidad de la perfección en los vínculos filiales, particularmente entre mujeres.

Finalmente, el cuento "Metamorfosis", de Mariana Enríquez (2024), nos lleva al encuentro con temáticas latentes en el cuerpo femenino, pero silenciadas en la literatura, como la menopausia, el deterioro del cuerpo durante la vejez o enfermedades como la endometriosis. La relación de este tópico con la violencia llevó al análisis del cuento "Ojos negros", donde la autora hace una crítica interseccional a los rasgos físicos de las personas vulnerables en las grandes urbes. Podemos constatar, de esta manera, que poner en palabras a través de recursos literarios lo que no había podido ser narrado constituye una herramienta importante y abona al concepto foucaltiano de técnicas de sí , que puede relacionarse con el psicoanálisis.

He hablado de los nuevos paradigmas como propuesta novedosa, basada en el concepto foucaultiano, que ronda en torno a la idea de sujeto y el conocimiento de sí mismo, tanto de su alma como de su cuerpo: "El cuerpo entendido desde el registro simbólico es un cuerpo atravesado por los dichos, un cuerpo atravesado por el lenguaje en tanto resultado de los relatos del sujeto" (Barria-Asenjo et al., 2023, p. 171). También definí el término planteado por Foucault, técnica de sí , como una manera de reconocerse del ser humano, pero involucrando al psicoanálisis como disciplina que trabaja con el inconsciente de manera concreta y práctica. Siguiendo la tesis de Lacan, considero que el solo hecho de aceptar y validar nuestra contradicción interna nos lleva a un tratamiento que el psicoanalista francés consideró fundamental.

Relacionamos el concepto técnicas de sí con el psicoanálisis como una construcción ligada al lenguaje y la literatura como posibilitadora de nuevos paradigmas en torno al autoconocimiento, ya que puede proporcionar un enfrentamiento con verdades inconscientes, mismas que nos remiten al concepto foucaultiano. Esta propuesta pretende propiciar un diálogo abierto entre las diferentes disciplinas, apelando a una búsqueda identitaria que desarticule los centros de poder y nos permita repensarnos como sujetos libres en un mundo en constante reconstrucción.

REFERENCIAS

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